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Llegó a Wulaia con libro sobre el histórico viaje
Tataranieta de Charles Darwin impactada
con belleza y biodiversidad de zona del Beagle
- Sarah Darwin visita por primera vez los parajes que hace 176 años recorrió el naturalista inglés.
Por Elia Simeone R.
esimeone@laprensaaustral.cl
Quizás imperceptible en la cadena de la evolución, pero sí muy significativo en el contexto de la celebración del Bicentenario del nacimiento de su tatarabuelo, Sarah Darwin llegó 176 años después a Wulaia, la misma bahía subantártica que pisó el célebre naturalista inglés.
“¡Es sorprendente!”, exclamó visiblemente emocionada la exultante joven. Su espigada figura descendió de un helicóptero naval, junto a un camarógrafo y un asistente holandeses, que forman parte de un proyecto que busca recrear el viaje de la fragata Beagle y que dará vida a un documental científico, cultural y turístico.
Dejaron atrás, momentáneamente, la embarcación que los llevó a las costas brasileras y que viene bajando para internarse en un par de semanas en el mismísimo canal que hoy lleva el nombre del famoso navío Beagle de la Marina Real Británica y que tuvo a un joven Charles Darwin como su pasajero más célebre.
Los hermosos y expresivos ojos celestes de la botánica del Museo de Historia Natural de Londres no se cansaban de observar con deleite todo a su alrededor. “Es impresionante el contraste. Sólo ayer (el jueves), estábamos en Río de Janeiro, con calor, lleno de gente y con tanto ruido. Y, mira, ahora, estamos acá donde todo es belleza y paz”, comentó.
Es que pese a ser depositaria de su apellido, era la primera vez que la joven visita la zona que recorrió su tatarabuelo.
De hecho, Darwin llegó a Wulaia el 23 de enero de 1833, pequeña caleta ubicada a orillas del seno Ponsonby, en la ribera occidental de la isla Navarino.
“¿Qué significa Wulaia?”, preguntó de inmediato y el doctor Ricardo Rozzi, uno de los afortunados con este casi casual encuentro con Sarah Darwin, le explicó que, en lengua yagán, quiere decir “bahía con abundancia de centollas”.
Las gestiones para este encuentro fueron mérito del comandante del Distrito Naval Beagle, capitán Francisco Javier Abrego Arce, quien tuvo la gentileza de permitir que La Prensa Austral también fuera testigo del suceso.
Sarah no soltó en ningún momento un pesado volumen de una espléndida edición empastada de “The Beagle Report”, escrito por otro familiar suyo, quien, a su vez, fue bisnieto de Darwin: Richard Keynes.
Rozzi le pidió a Sarah que abriera el libro en la página donde está la ilustración que se hizo desde la fragata Beagle del punto exacto en que desembarcó el naturalista: “Mira”, le guió haciéndola girar la cabeza hacia el monte King Scott. “Es exactamente igual al dibujo”, le observó el chileno.
Darwin nació el 12 de febrero de 1809 y vivió hasta 1882. En todo el mundo se celebra este año el Bicentenario de su nacimiento.
Su paso por los canales australes fueron determinantes para la posterior formulación de la Teoría de la Evolución y de la selección natural de las especies.
Dentro del intercambio con Sarah Darwin, se le llevó a conocer las placa conmemorativas que están instaladas en Wulaia.
También expresó su particular asombro, de acuerdo a los escritos de la época, del momento en que, al regresar, el capitán Fitz Roy y Darwin quisieron disuadir al yagán Jimmy Button que regresara con ellos a Londres.
El indígena se negó y comentó que en Wulaia iba a estar mucho mejor, porque tenía todo para alimentarse y para vivir. Dijo que estaría mucho mejor que en Londres, con el pelo corto.
Tanto Rozzi como Sarah Darwin compartieron la dimensión ética de los comentarios que hizo el naturalista respecto de este episodio, en cuanto a que, más allá de la incredulidad frente a la negativa de Jemmy Button, estaba la enseñanza de que la calidad de vida es entendida y valorada en forma diferente por cada ser humano, por cada pueblo.
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