Denuncian acoso laboral
Señor Director:
Junto con saludarle, el motivo de la presente es para darle a conocer la situación por la que está atravesando un funcionario del Hospital Regional de Punta Arenas, el Sr. Juan Andrés Saavedra Contreras, Rut 7.097.806-7, el cual presta servicios en dicha institución desde hace aproximadamente 10 años, desempeñándose como empleado administrativo de distintos departamentos.
Primero comenzó prestando servicios en el área de Recaudación bajo la jefatura de la Sra. Hilda Velásquez y luego de la Sra. Luisa Sotomayor, tomando en cuenta que durante este período de tiempo no presentó problemas de ninguna índole, obteniendo una alta calificación anual, aquí se encargaba de elaborar los planes de los servicios utilizados por los pacientes para posteriormente ser cancelados.
Después de varios años, (aproximadamente 8) en el mismo servicio se le notifica que será removido del cargo sin presentar argumentos válidos para dicha remoción. De esta manera, en el año 2009 lo envían a prestar servicios al área de Rayos, donde comienza a trabajar en la ventanilla, en la cual se otorgan las horas de atención a los usuarios. Esto se realizó sin presentar capacitación alguna para el manejo del programa que se utiliza en esta labor, más que una inducción de media jornada laboral, tomando en cuenta que es un servicio que demanda de rapidez y fluidez, ya que el tipo y la cantidad de usuarios es altamente compleja y exigente. Sin embargo, luego de un tiempo se le comunica que el jefe del servicio, el Dr. Gian Mario Passano, no quería que éste preste labores allí, argumentando que él deseaba que la atención de la ventanilla la realizara una persona de sexo femenino, por lo que al funcionario lo envían nuevamente al servicio de Recaudación, pero no en el mismo cargo que desempeñaba con anterioridad, sino que desempeñando labores similares a las de un estafeta, no teniendo un lugar físico donde realizar sus labores administrativas, esto con la convicción que sería enviado a trabajar al servicio de Farmacia, lo cual nunca se llevó a cabo sin otorgarle explicación alguna.
Posterior a esto el funcionario es nuevamente enviado al servicio de Rayos a comienzos del año 2010, notificación que fue realizada el mismo día del cambio de servicio, tomando en cuenta que esta actitud con don Juan era recurrente en el tiempo, menoscabando desde el punto de vista moral y psíquico la integridad del funcionario, el cual bajo estas circunstancias se sentía rechazado y menospreciado, violando el más esencial de los derechos, es decir, “el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona”.
Luego de un tiempo, en el mes de mayo del año en curso, es nuevamente cambiado de servicio, y enviado al Servicio de Some, para que al cabo de unos días ser trasladado a la Oficina de Partes, donde se encontraría actualmente.
Estamos claramente ante una acción contra la dignidad y el status del trabajador, buscando con esto descalificarlo, asignándole tareas, las cuales no estarían estipuladas en su contrato y nuevamente no tendría inducción alguna.
En relación a los hechos relatados anteriormente es que apelamos al juicio de la seremi de Salud, para poner término a dicho hostigamiento del cual está siendo víctima don Juan, tomando en consideración que la conducta es sistemática y reiterada actuando en forma directa contra la autoestima de la persona, haciéndola sentir excluida, maltratada y subvalorada, dejando entrever que este acoso laboral es con el fin de presionarlo a tal punto para que éste abandone su puesto de trabajo.
Macarena Saavedra Díaz
Asistente Social
Roberto Saavedra Díaz
Diseñador Gráfico
Apoya a Julián Mancilla
Señor Director:
Muchas veces cometemos el error de callar ante las situaciones que a diario se producen en nuestro entorno, sean locales o nacionales e incluso mundiales, y pasado el tiempo nos viene un sentimiento de impotencia por no haber tenido la capacidad de opinar en el momento que correspondía. Es por ello, que sin tener arte ni parte, me atrevo a emitir mi humilde opinión en el caso del señor Julián Mancilla.
Me pregunto: ¿Es tan grave la falta cometida por el señor Mancilla, que amerite su expulsión del colegio que dirige? ¿Cómo es posible que el señor alcalde no haya sido capaz de dialogar sensatamente, y poniendo en todo diálogo un granito de humanidad, para entender, empatizar y lograr llegar a una buena y correcta solución de la situación planteada? Creo, no ha sido el camino adecuado, ni menos el mejor resultado, lo que se ha logrado con todo lo acontecido, porque, si se ha sido así de drástico con un director de colegio, entonces cuál sería la conducta a seguir con otras situaciones ocurridas también en el ámbito de la educación municipal, y le enumero algunas:
1.- La dirección de un colegio municipal declaró que tenía guardados los computadores entregados porque su sistema eléctrico no les permitía la conexión, y de esto han pasado dos años (puedo equivocarme en la fecha, aunque no tanto). ¿Cómo es posible que la gestión directiva no alcance para que los alumnos no puedan hacer uso de esos equipos? ¿No es eso una falta grave?
2.- El mismo colegio (según información de la prensa) habría cobrado una cuota “voluntaria”, en la matrícula de los alumnos (similar al colegio B. O’Higgins), se aclaró el caso y no sucedió nada.
3.- En la Costanera se instalaron lomos de toro a un costo altísimo, posteriormente se retiraron con otro gasto millonario, los errores cometidos en esta “obra”, ¿quién los asumió? Es una falta grave verdad, sin embargo, a nadie se juzgó, ni menos expulsó de su trabajo.
4.- El anterior secretario municipal, señor Hein, se autoasignó un bono en dinero por su buena gestión (entiendo que también recibieron un bono otros funcionarios). Todo el mundo sabe la situación de pobreza e inopia en que se encuentra dicha corporación, y, en este caso, ¿hubo culpables? Pareciera que no porque el señor Hein goza de un mejor trabajo y muy bien remunerado en la misma corporación.
5.- Las famosas micros amarillas, por Dios que cuesta entender toda la trama. Sin embargo, habiendo pasado tanto tiempo, nadie es culpable, y las micros siguen guardadas, y nadie podría asegurar que no se deterioren.
Por último, creo que como éstas, debe haber más situaciones en que se han cometido errores y/o faltas, que con una buena disposición al diálogo se han solucionado, para ello sólo basta tener la voluntad y el deseo de hacer de esta vida y especialmente nuestros trabajos, un lugar de agrado, en que sintamos las ganas de ir a laborar, y sentirnos reconfortados por que pusimos lo mejor que teníamos, y si nos equivocamos, tener quién nos diga cual fue el error cometido, y no tener que llegar a lo que se ha llegado en el caso del señor Mancilla, o acaso ¿alguien duda de que el señor Mancilla no quiera lo mejor para su colegio? Es muy diferente equivocarse o cometer errores, a tener la voluntad de realizar una acción contraria al buen funcionamiento de un colegio.
Terminen de una vez con esta situación, y dejen a este señor realizar en forma tranquila su labor directiva, que por lo demás pareciera ser apoyada por sus colegas y alumnos del mismo colegio. Señores de la Corporación Municipal, usen la sensatez de escuchar y la humildad de estrechar la mano de una persona que no es enemiga de ustedes, es más, los resultados de su colegio, por sí solos hablan de su buena gestión y por ende debe ser motivo de orgullo para ustedes.
Elevo una plegaria a Dios para que todos los involucrados pongan lo mejor de sí para superar esta situación, y al final, se llegue a un final feliz y tranquilo para todos.
Me despido con un saludo fraterno para todos.
Rubén Avalos
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