Liderazgo en la naturaleza
Por:
Alfredo Soto Ortega
Desde esta misma columna muchas veces sentí la necesidad de advertir de lo implacable de nuestra naturaleza, nuestro hogar y por sobre todo lo pequeño que somos ante un natural acomodo de placas que ha sucedido a través de millones de años y seguirá ocurriendo por muchos años más, incluso hasta llegar a pensar y darnos cuenta que el oriente lejano de esa isla llamada Japón la tendremos a una simple vista desde nuestras costas.
Somos tan soberbios que tenemos el descaro de establecer slogans ambientales como por ejemplo: ”cuidemos nuestro Planeta”. Estimados lectores, nuestro Planeta por lo visto se cuida solo, debemos replantearnos y ejercer siempre una condición de autocuidado y respeto y de no acelerar los acontecimientos de otro orden que ya está demás recalcarlos.
El autocuidado y el respeto son factores claves para el desarrollo del liderazgo frente a la naturaleza, para aplicar sus técnicas no precisas de conductos oficiales ni oficios burocráticos que lo único que hacen es entorpecer la toma de una buena y juiciosa decisión. Frente a la naturaleza el liderazgo debe tener ciertos componentes que permitan actuar en forma circunstancial y si las condiciones ameritan hay que ser rápido y eficaz, en otros casos y de acuerdo a las características del fenómeno podrá uno tener tiempo de intercambiar ideas y opiniones con el resto.
En lo que a mí respecta todos los años vivo trabajando en ambientes naturales y en conjunto con jóvenes que se preparan para conocer la naturaleza, para sus propios intereses o porque como profesionales deberán impartir sus conocimientos. La naturaleza y sus características, tanto aquellas manifestaciones dóciles como también aquellas que son nocivas para el ser humano, llámese PELIGROS OBJETIVOS, en las que en un gran listado se encuentran el calor, el frío, la niebla, la nieve, el hielo, las tormentas y por que no mencionar a los tsunamis y los terremotos. Mientras tanto una lista mayor, tan larga como la misma evolución humana, conforman los PELIGROS SUBJETIVOS, y acá tenemos todas nuestras imperfecciones de voluntad psíquica y social que ante la premura y reacción de la naturaleza y nosotros sin las competencias necesarias, básicas y elementales cometemos una serie de errores cuyos juicios y resultados se traducen en decisiones erradas y las consecuencias a veces desastrosas. Una formula tan simple de aplicar frente al control y manejo de los riesgos y peligros, no pudo ser aplicada por quienes dirigen y están a la cabeza de la seguridad del País. La formula es CONDICIÓN INSEGURA + ACCIÓN INSEGURA= ACCIDENTE O DESASTRE,
En nuestro caso la Condición Insegura fue un terremoto grado 8,8 , sumado a la Acción Insegura, no comunicar en forma rápida y eficaz del posible tsunami que se veía venir, el resultado es ya por todos sabido. Sólo nos queda aprender e invitar a las autoridades a que en nuestro caso debemos estar preparados, de que manera: educando y entrenando, considerando las características propias de nuestro entorno que a simple vista de una carta geográfica nos daremos cuenta que tanto el desmembrado archipiélago patagónico del oeste y nuestros paisajes cordilleranos no fueron sólo pinceladas caprichosas del destino.
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