El Magallanes

Pa' callao

Equipos multidisciplinario y polifuncionales

Tres situaciones distintas, pero con un denominador común: micrófonos. El primer episodio se vivió en la sala del Concejo Municipal, cuando fueron... ver más »
Tres situaciones distintas, pero con un denominador común: micrófonos. El primer episodio se vivió en la sala del Concejo Municipal, cuando fueron presentadas las candidatas a Reina de la Invernada. Cada una de las jóvenes aspirantes a la corona debía presentarse, pero una tuvo problemas porque o el micrófono le quedó muy alto, o ella es muy bajita. Contrariada, no sabía cómo solucionar el impasse. Tuvo que ser el administrador y alcalde subrogante, Claudio Flores, quien debió salir en su ayuda.
El otro capítulo de esta serie fue en el Museo Regional, para la celebración del Día de los Museos. A todos los presentes les llamó la atención el bajo tono que tenía el audio. No se sabía si era que el locutor había tomado valium o había despertado hacía poco. La cosa es que al final de la ceremonia, el fotógrafo del museo, Franklin Pardón, debió poner su mejor voz para probar el audio, y así evitar que a futuro se repita una situación similar, aunque como él mismo reconoció jocosamente: “Soy fotógrafo, no sonidista”.
Y el viernes, en la presentación del festival Tolwe Aike, en el zócalo del Consejo de la Cultura y las Artes, el comunicador de +TV Oscar Bravo, llegó con su cámara a cubrir la noticia, pero tenía un problema: no tenía quién sostuviera el micrófono para sacar la “cuña”. Así que le pidió ayuda al baterista del dúo As de oros, Ariel Torres, quién gentilmente y sin poder disimular su risa, “entrevistó” al organizador Carlos Beca Pérez, quien también esbozó una sonrisa.
Tres ejemplos que demuestran que hay que estar preparado para todo, aunque también como reza el dicho “Pastelero a tus pasteles”. «

Parte del Inventario

Como parte del inventario del Partido Socialista quedaron tres militantes (dos mujeres y un hombre) quienes estuvieron encerrados en la sede ubicada... ver más »
Como parte del inventario del Partido Socialista quedaron tres militantes (dos mujeres y un hombre) quienes estuvieron encerrados en la sede ubicada en la esquina de calle Magallanes con Ignacio Carrera Pinto. Esto porque el presidente regional de la colectividad, Moisés Ojeda, tras la constitución del directorio recibió las llaves y cerró las oficinas sin percatarse de que los militantes permanecían dentro del edificio.
Tuvieron que pasar más de 40 minutos para que los adherentes de la colectividad pudieran ser liberados. Fue el mismo Ojeda el que los liberó, tras volver de la visita que hizo a Manuel Aguilante, quien lleva adelante una huelga de hambre en la Casa de los Derechos Humanos.
De todas formas, Ojeda podría estar contento, ya que en su discurso tras asumir en el cargo, aludió a la inclusión en el partido y de que los militantes permanezcan en él, sin saber que estos tres militantes se lo iban a tomar tan al pie de la letra. «

Vendedora honesta

Pasa, de vez en cuando, pero pasa. Los gestos de honestidad y buena crianza se ven hoy por hoy tarde mal y nunca, por lo que la actitud de la... ver más »
Pasa, de vez en cuando, pero pasa. Los gestos de honestidad y buena crianza se ven hoy por hoy tarde mal y nunca, por lo que la actitud de la vendedora del módulo central de Zona Franca, Claudia Villegas, quien al ver que una de las clientas de la perfumería donde trabaja había olvidado su chequera, es destacable.
La trabajadora salió en búsqueda de la afectada, recorriendo diversas dependencias, describiendo a los guardias a la clienta, logrando dar con ella en un supermercado fuera del hall principal.
La mujer, quien resultó ser una turista argentina, intentó agradecer a la vendedora, dándole una propina en dinero, a lo que la joven mujer se negó tajantemente. «

Austeridad municipal

Durante la última sesión de Concejo Municipal, el alcalde Boccazzi fue informado que -debido a problemas técnicos- la “toma de acta” no podría... ver más »
Durante la última sesión de Concejo Municipal, el alcalde Boccazzi fue informado que -debido a problemas técnicos- la “toma de acta” no podría ser grabada, razón por la cual el propio jefe comunal solicitó que las ideas vertidas por los concejales fueran planteadas con la mayor precisión posible, debido a que el secretario municipal y las funcionarias que apoyan las transcripciones de cada sesión pública, lo harían asumiendo la técnica infalible de “tomar apuntes”. Ya en la segunda parte de la sesión, fuimos testigos que uno de los funcionarios municipales instaló una grabadora de cassette en medio de la mesa de concejo. Aunque, con tanto celular merodeando en la sala, también podría haberse ocupado alguna de las aplicaciones de audios que traen dichos equipos telefónicos. Sin embargo, el hecho igualmente se aplaude, toda vez que es positivo que el municipio en un gesto de austeridad y predicando con el ejemplo, determine que -ante imprevistos- se evite el gasto en grabadores digitales y se dé uso a los equipos analógicos, infaltables en algún rincón de diversas oficinas públicas. «

Como para mandarlos a la guerra

El miércoles, por fin, se realizó la competencia de boga que organiza la Armada, tradicional actividad que, sin embargo, no se celebraba hacía 8... ver más »
El miércoles, por fin, se realizó la competencia de boga que organiza la Armada, tradicional actividad que, sin embargo, no se celebraba hacía 8 años. Por eso el regreso fue en grande y con el equipo de La Prensa Austral, nuevamente quedándose con el título, y con el debut ganador del Comando Conjunto Austral, en la categoría femenina.
Pero como en toda contienda deportiva, la polémica no podía estar ausente. Y el protagonista fue el equipo del Ejército. Apenas llegaron, su representante reclamó por el hecho de que se aplazara en media hora el sorteo, porque los integrantes del equipo no habían almorzado para estar a la hora, mientras que los de la Armada tuvieron más tiempo.
Ya en la competencia misma, a los representantes de la Quinta División del Ejército les correspondió abrir los fuegos con La Prensa Austral. La carrera fue tan reñida, que sólo dos segundos los separaron de la meta, que vio celebrar al medio de comunicación.
Como fue la primera carrera, mientras se desarrollaban las siguientes competencias, comenzó a circular el rumor de que los representantes del Ejército no paraban de reclamar: “Los de La Prensa nos chocaron”.
La situación llegó al límite antes de la ceremonia de premiación. Mientras la banda estaba formada, los equipos se ordenaban y el locutor se aprestaba a iniciar el acto, en un rincón, un representante del Ejército exigía a los jueces que el equipo de La Prensa Austral fuese descalificado. El descargo de los acusados no se hizo esperar y apuntando al militar, le dijo: “Para empezar, usted no estaba en el bote, así que no sabe quién chocó a quién”. El uniformado lo miró desafiante “no me apunte con el dedo”. Ahí terció el juez, quien advirtió que como no había certeza de quién fue el responsable del supuesto choque, o se mantenía lo que indicaron los tiempos o se descalificaba a ambos equipos.
Finalmente, La Prensa Austral se quedó con la corona, y los del Ejército asumieron, con cara de pocos amigos, el segundo lugar, aunque más de alguien comentó al pasar: “Como para mandar a la guerra a estos soldados, ¡qué manera de lloriquear! Ojalá que no lo sepan los bolivianos, sino, nos invaden altiro”. «

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