Gran pesar hay entre músicos y folcloristas nacionales por el fallecimiento de Eduardo Guzmán, miembro fundador del conjunto “Quelentaro”, acaecido en la madrugada del pasado lunes 30 de abril.
La muerte de Guzmán fue a raíz de un accidente vascular encefálico en el Hospital Clínico de la Universidad Católica de Santiago.
El músico nacido en 1940 había sido internado el sábado 21 de abril en el centro asistencial y pasó cerca de diez días siendo atendido en el lugar por esta condición.
Respetando su voluntad en vida, sus familiares informaron que no realizarán ninguna ceremonia o despedida con flores. Sus restos serán trasladados al cementerio de Maipú sin velatorio previo y luego serán cremados.
Con 16 discos y 52 años de existencia de Quelentaro, muchos han sido los que compartieron con Eduardo Guzmán, entre ellos Nelson Schwenke, vocalista del dúo Schwenke y Nilo, quien dijo recordarlo como “un hombre perseverante y fiel a sus ideales”.
En tanto, como un golpe emocional muy fuerte calificó el folclorista Jorge Yáñez: “Para mí es doloroso, porque ha sido una vida de más de 50 años de trabajar juntos, de conocernos, de compartir muchas cosas. Es una pérdida lamentable para nosotros, es como si se fuera un hermano, realmente”.
“No sólo los Parra son la música chilena”
Uno de los productores de Quelentaro, Claudio Apablaza, aclara que debido al estilo de vida tranquilo y reservado que llevaba Eduardo, y de acuerdo a su propia voluntad, no habrá ceremonias públicas y la familia vivirá estos duros momentos en privado, según informó Radio Cooperativa.
Apablaza comentó que Chile pierde a un tremendo artista que contaba con el cariño y el reconocimiento del público, aunque afirma que a Quelentaro le faltó estar en otros escenarios importantes como el Festival del Huaso de Olmué o Viña del Mar: “Quiero decirlo con mucho respeto y de una forma personal. No solamente los Parra son la música chilena, hay muchos cultores que merecen ser reconocidos: Quelentaro, Patricio Manns, Héctor Pavez, muchos otros”.
El productor agrega enfático: “Emplazo a las autoridades culturales, especialmente al Sr. Cruz-Coke, a quien personalmente yo le envié una carta para que valorizara el trabajo de Quelentaro. Y también a la comisión de Cultura del Parlamento, donde fui a hacer el ridículo al entregar este trabajo. Realmente tenemos autoridades indolentes frente a todos nuestros artistas nacionales y también los medios televisivos y los grandes grupos radiales de este país, son indolentes, no les interesa”.
Hermanos de padres campesinos
El grupo Quelentaro se formó en 1960 y sus miembros originales eran los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán, Felipe Méndez (Tatayaya), Valericio Leppe, Eladio López y Arinaldo Alvarez, siendo los hermanos Guzmán, nacidos de padres campesinos, los miembros más estables durante la mayor parte de la carrera del grupo.
Su primer trabajo discográfico lo realizan de invitados en el disco “Carpa de La Reina” de Violeta Parra, quien ayudaría a Quelentaro en sus primeros pasos.
Luego de grabar el disco “Huella campesina” en el año 1967 el grupo se disuelve pasando a ser Quelentaro el dúo de los hermanos Guzmán.
El grupo lanza diversos álbumes de remarcado éxito y para el gobierno de Salvador Allende (1970-1973) el grupo es parte de actuaciones auspiciadas por el gobierno en sindicatos, peñas y televisión.
Para el Golpe de Estado y posterior inicio del Régimen Militar, Eduardo debe irse exiliado de Chile para no volver durante 20 años. En su paso por Argentina y Europa, Eduardo escribe diversas cartas a su hermano Gastón quien las musicaliza y convierte en el disco “Qué de caminos” (1977).
Mientras, Gastón asume el rol de Quelentaro, y sigue haciendo presentaciones. Para 1978, es publicado el disco “Buscando siembra”, que incluye uno de los temas más emblemáticos del grupo “Copla del hijo”. Durante los próximos años el grupo seguirá editando álbumes y recorriendo Europa, tocando en lugares como la BBC.
“Después de la tormenta”, producción de 1989, marca el retorno del grupo a tierras chilenas, luego del fin de la dictadura. El grupo vuelve a realizar presentaciones a lo largo de Chile y para 1996 lanzan el disco 8 de marzo.
Durante la década de 1990, el sello Emi edita varios compilados del grupo usando la tecnología del CD. Entre los discos reeditados destacan “Buscando siembra” y “Después de la tormenta”.
En 2003, el grupo recibe el merecido, pero tardío premio “Presidente de la República” por su aporte a la música chilena. Ese mismo año, el dúo lanza su primer libro “Amanocheciendo” que recorre su obra musical.
2005, es el turno de su segundo libro “Desde mi cuarto”, poemario histórico de su trabajo artístico, y de su disco “Por siempre” que surge como modo de recrear en vivo canciones antiguas que la discográfica no había querido lanzar, pero que por el vencimiento de derechos de propiedad, Quelentaro podía volver a hacer uso de ellas.
A la Región de Magallanes vinieron en reiteradas ocasiones para ofrecer conciertos y para presentarse en el Festival Folclórico en la Patagonia.