Piñera soslayó a zonas extremas y anunció fin de ruta a Yendegaia durante su mandato

22 de mayo de 2012

La tercera Cuenta Pública a la Nación que realizó ayer el Presidente Sebastián Piñera soslayó a las zonas extremas y tuvo tibios anuncios relativos a las regiones.

Y, en el caso particular de Magallanes, sólo hubo dos menciones respecto de obras en desarrollo, pero que merecen algún cuestionamiento sobre su factibilidad temporal o, al menos, algunas precisiones por parte de las autoridades.

Tal fue el caso de su anuncio de concluir los 65 kilómetros faltantes de la ruta que va de la estancia Vicuña a Yendegaia, en Tierra del Fuego, comprometiéndose el Mandatario a terminar tales trabajos durante su administración, es decir, en poco menos de dos años (marzo de 2014).

“…y también a eso apunta que finalmente estamos terminando los 65 kilómetros faltantes que nos permitirán unir, a través de la isla de Tierra del Fuego, a nuestro país desde el estrecho de Magallanes hasta el Canal del Beagle, con ese camino que terminaremos durante nuestro gobierno”, afirmó Piñera.

Sin embargo, esto parece poco factible si se considera que, en su reciente paso por la zona, el ministro de Defensa, Andrés Allamand, anunció que buscaría redoblar los ritmos de trabajo, estableciendo un convenio marco con Obras Públicas que permita abrir un segundo frente de penetración desde Caleta 2 de Mayo, a orillas del Beagle.

Al ritmo actual, los 65 kilómetros restantes sólo se terminarían en más de diez años. Un segundo frente permitiría reducir los plazos, pero sólo a seis años, tiempo que supera a la actual administración.

Quizás el anuncio se refiera a la firma del citado convenio durante su mandato, lo que en sí sería un gran logro pues permitiría dar seguridad respecto del financiamiento y acelerar los trabajos.

La otra referencia magallánica tiene, al menos, algún error en su presentación, pues Piñera incluyó al Teatro Municipal de Punta Arenas dentro de la construcción “de cinco grandes teatros regionales”. Pero, en este caso sólo se trata de una remodelación.

Más allá de esto, el discurso presidencial del 21 de mayo sólo se refirió en forma genérica de fondos compensatorios para regiones debido a la nueva inyección que se realizará al Transantiago; y de la eliminación de los cargos de larga distancia para la telefonía a fin de que de Arica a Magallanes, antes que termine su gobierno, todos los chilenos puedan comunicarse con una simple llamada local, reduciendo a la décima parte su costo.

El anuncio más espectacular fue su decisión de llamar a una subasta internacional para el diseño y soluciones técnicas que permitan construir el puente que unirá la isla grande de Chiloé con el continente y su determinación de que esta obra esté concluida dentro de seis años. Pero, esto fue visto con cierta aprensión por políticos, como el senador Pedro Muñoz (PS), quien hizo ver que el monto máximo asignado por Hacienda a este proyecto (US$740 millones) le impone serias restricciones, siendo –a su juicio- altamente probable que no se realice.

Y mientras Piñera habló de nuevas inversiones públicas y privadas ligadas a la minería del cobre y a Codelco, en particular, y el reforzamiento de los programas de apoyo a la pequeña y mediana minería de Enami, nada dijo respecto del futuro de Enap ni de la prospección gasífera y petrolera en Magallanes.

Como medida favorable, sujeta a evaluación, estuvo su anuncio de enviar al Congreso un proyecto de ley que creará el Instituto de Desarrollo de la Pesca Artesanal, equivalente al Indap agrícola.

Uno de los anuncios bienvenidos, aunque sólo se trata de un pago único y no de una política permanente, es el asignar el Bono Solidario de Alimentos de $40 mil por familia y $7 mil 500 por hijo, lo que beneficiará a seis millones de chilenos.

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