La angustia que vivió el matrimonio de Harold Tapia y Karina Guerrero dio paso a la molestia. Lo que vivieron el miércoles de la semana pasada los tuvo muy preocupados y pidiendo explicaciones, que aún no los satisfacen. Ese día, su hijo, de tres años, salió del jardín Vientos del Sur (dependiente de la Fundación Integra), y abordó el bus que trasladaba a los pequeños hasta el Centro de Rehabilitación Cruz del Sur. El viaje se inició a las 13,30 horas y al llegar a destino, en población Las Naciones, los niños bajaron, menos el menor, quien se había quedado dormido. La encargada del transporte, identificada por los padres como Pamela Ojeda, entregó a los niños sin revisar si alguien quedó dentro, mientras el chofer emprendió el regreso a su hogar.
Karina Guerrero relató los tensos momentos que vivió su hijo al interior del medio de transporte: “Lloró, jugó un rato con su mochila y volvió a dormirse. Recuerda todo lo que pasó, porque cuando pasamos por Avenida Frei nos dijo que había pasado por ahí”. Cerca de las 17,30 horas de ese día, la madre recibió una llamada para que se acercara urgente al Centro de Rehabilitación. “Cuando llegué, me decían que no podían decirme lo que había pasado, pero justo me encontré con una tía que conozco, que me preguntó ‘¿por qué no vino su hijo?’, y ahí me asusté y sólo quería saber qué había pasado. Fue la directora quien me explicó que el niño se había dormido y que el chofer sólo se dio cuenta cerca de las 17 horas”.
Una vez que madre e hijo se reencontraron, fueron al Hospital Clínico a constatar si había alguna lesión. Sin embargo, sus secuelas no son físicas, porque como confesó Karina Guerrero, “ahora no puede ni ir al baño solo, y nos dice que nosotros lo dejamos solito”. Por eso, expresó su molestia, especialmente hacia la encargada de los niños, porque “sólo nos pidieron disculpas, pero lo que más me asombró es que dijo que lo estaba pasando muy mal por lo que había sucedido, en ningún momento pensó en lo que vivió el niño”, agregó molesta la madre del menor.
Por eso, se encuentran analizando el caso para ver la posibilidad de interponer una demanda civil, porque al acudir el viernes a una reunión en el Centro de Rehabilitación, “hablamos con el presidente del directorio, que nos volvió a pedir disculpas, que nunca había pasado algo así y recalcaron que el chofer trabajaba con ellos desde hace cinco años y que la tía estaba hace 15”. Los padres también acudieron a la Secreduc y al Servicio Nacional de Menores, pero no han recibido respuesta. El matrimonio indica que “una persona que comete un error de esa magnitud, no debería seguir trabajando con estos niños, porque además de no revisar, ni siquiera manejaba una lista”. Añadieron que sostuvieron una reunión con la secretaría general de Padres, donde se enteraron que hubo casos similares, pero “como son niños con trastornos en el lenguaje, no cuentan casi nada. Nuestro hijo sólo tiene un leve problema pero pudo contarnos todo”. Por todo esto, buscarán que tanto el chofer como la encargada, no continúen trabajando para el Centro.
La Prensa Austral al requerir en el Centro de Rehabilitación Cruz del Sur una versión sobre lo denunciado, se señaló que aún no entregarán una respuesta oficial, pues aún están analizando los pasos a seguir.