En una insólita petición durante una audiencia de preparación de juicio oral por el homicidio de un conscripto ocurrido en noviembre del año pasado en Punta Arenas, el imputado S.J.C., de 16 años, pidió la palabra para que le cambiaran al defensor (Pablo Castro), porque él consideraba que no estaba desarrollando su labor.
Durante la audiencia de ayer, la Defensoría Penal Pública pidió excluir abundante prueba en este hecho de sangre, a lo cual se opuso el fiscal Oliver Rammsy, al calificar el hecho como homicidio calificado. Este aumenta mucho la pena, ya que en esta causa piden seis años de internación en régimen cerrado para el adolescente.
Asimismo, al representante del Ministerio Público le sorprendió que la defensa pidiera la revisión de la medida cautelar de prisión preventiva en una audiencia que no correspondía. Se aludió que no había peligro de fuga, y que estaba toda su familia presente. El fiscal se opuso a ello, porque él ya estaba en internación provisoria por ser un peligro para la seguridad de la sociedad. El juez de garantía Andrés Provoste lo entendió así y lo dejó en internación provisoria.
Este crimen, atribuido al menor de 16 años, se produjo cuando éste se hallaba bebiendo con un grupo de jóvenes. Producto de un desacuerdo, mientras escuchaban música de un teléfono celular, la víctima le dijo que ponga la música más alta.
Entonces el imputado le dijo: “¿Querís escuchar música? Aquí tenís música”, y le enterró una puñalada directamente en la zona torácica y lo mató.
Rammsy recordó que el mismo joven en octubre del mismo año ya había sido condenado a libertad asistida especial por homicidio frustrado y lesiones graves: “Es un tipo que resuelve sus conflictos, sus diferendos con arma blanca y después se presenta con total desfachatez señalando: ‘Yo fui quien lo maté y ¿qué fue?’”.