La tradición del último asentamiento campesino

-El Magallanes tuvo acceso a una faena de esquila de ojos en aquel lugar histórico y único en la pampa.

3 de junio de 2012

A las 8 de la mañana del jueves 31 de mayo, con una temperatura bajo cero que calaba los huesos, en la Cooperativa Cacique Mulato se dio inicio a la faena de esquila de ojos, actividad tradicional que consistirá en rasurar a unos 3 mil animales diarios, retirándoles la lana que les crece alrededor de los ojos. Ello impedirá que en invierno se les apelotone allí la nieve y el hielo obstruyéndoles la visión.

Para presenciar tan pintoresco espectáculo, debimos trasladarnos más de 100 kilómetros al norte de Punta Arenas hasta Villa Tehuelches, donde se ubica la también llamada Estancia Cacique Mulato. Allí el tiempo parece haberse detenido, aunque la comparsa de esquila contratada hace uso de máquinas eléctricas y ya no se usa el galpón, sino que se trabaja al aire libre.

Segundo Gallardo, quien reemplazaba ese día al capataz, supervisó la tarea de estos 10 trabajadores. Cuatro de ellos están premunidos de las rasuradoras, en tanto los otros se las arreglan para tomar a los animales y dejarlos en posición para el esquilador. Los ovinos están en plena época de encaste (cruza) y eso se nota en el aire, mientras son depositados en un corral intermedio en número de 55 a 80. De ahí son rasurados en cosa de 10 a 15 segundos por cabeza, y son derivados a campo abierto, no sin antes contabilizarlos.

Gallardo, oriundo de Tenaún (Chiloé), nos cuenta que ésta, la última cooperativa que permanece sin ser vendida a grandes latifundistas, tiene actualmente una masa ganadera de 26 mil lanares y una superficie de 20 mil hectáreas, a las que hace tres años se incorporaron otras 8 mil (sector de la Laguna).

Estampa pampina
A sus 67 años, Armando Sánchez Gómez es el trabajador más antiguo y conocido, aparte que hace dos meses y medio su rostro fue inmortalizado para un comercial de Claro. Su estampa es conocida en gran parte de la pampa magallánica, ya que trabajó más de 20 años en Cañadón Grande y cinco años en Punta Delgada.

Sus primeras armas como esquilador y amansador de potros las hizo en la isla grande, en Chiloé, trabajando una década para la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Aunque sus tres hijos lo siguieron en esta tarea, él procuró que tuvieran un mejor pasar, y hoy desarrollan labores en el proyecto minero de isla Riesco. Pero don Armando confiesa estar enamorado de esta tarea, que así como de su compañera que vive en Punta Arenas.

Su única inquietud es que no se sabe qué va a pasar con la cooperativa, si la venderán o no, ya que el trato con su patrón aquí es otra cosa. Hay cariño hacia los trabajadores. Ellos cuidan y ocupan parte de las dependencias donde antes vivieran familias, cuyos descendientes aparecen sólo en los veranos cuando van a pasear.

El hecho de que esta faena de esquila se haya atrasado un par de semanas respecto a un año normal no deja de despertar suspicacias entre los campañistas, como que ya se viene relajando todo. Sin embargo, luego despejaríamos con un socio de que no habría otros planes más que seguir produciendo, descartando por ahora vender.

Historia de esfuerzo
Y si de históricos se trata, Tomás Latorre Avendaño, 78 años, presidente de la Cooperativa Cacique Mulato, es uno de los tres sobrevivientes de sus cooperados fundadores, a quienes se suman nueve viudas de los socios fallecidos. El resto son sucesiones (hijos, nietos), entre los cuales hay quienes pretenden vender y no valorizan todo el esfuerzo realizado por sus padres.

Al inicio fueron 12 quienes se embarcaron en esta verdadera aventura respaldada por la Corporación de Reforma Agraria, que los haría protagonizar la primera expropiación de tierras dentro del proceso de la Reforma Agraria. Su número con el tiempo aumentaría hasta llegar a 20.

Señala que lo más difícil en sus comienzos fue que nadie creía en la Reforma Agraria. Esta extendió un crédito a los cooperados para la compra del terreno y los animales. “Nadie se quería encalillar”, recuerda, pero tuvo la suerte de formar un grupo muy bueno de personas, en su mayoría procedente de Chiloé.

El 2 de julio de 1966, con una cena en el hoy en desuso ex galpón de esquila de la sección Bellavista, los cooperados dieron por inaugurado este asentamiento, con la presencia de Pedro Goic, director, e Iván Torres, asesor de la Corporación de Reforma Agraria.

El 7 de enero de 1967, Latorre se trasladó al que sería el poblado de Villa Tehuelches, obra de la misma corporación a través del contratista Andrés Stambuck y del maestro constructor Pedro Cvjetkovic.

El Consejo de Reforma Agraria en Santiago les otorgaría títulos de asignación el 23 de enero de 1969, con una nueva ley y sus reglamentos. Pese a los tiempos difíciles que después correrían, fueron un ejemplo de eficiencia y gestión.

Lejanos quedaron aquellos días en que formaban cuatro grupos para cuidar el ganado ovino, los bovinos, trabajar en las siembras, con tractor, las aguadas y los comités de trabajo.

En la actualidad, señala que en febrero-marzo venden ovinos en pie al Frigorífico Simunovic, e igual aprovechan marzo y abril para la venta de animales de rechazo. En octubre le corresponde el turno a la lana.

Nos dejan invitados para la próxima esquila de ojos y entrepiernas, que será en agosto, de cara a la parición. Porque esta cooperativa sigue entregando frutos 46 años después.

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