Nada menos que 22 heridas cortantes presentaba el cuerpo del trabajador Rodrigo Max Villarroel Báez, de 33 años, asesinado el lunes 17 de septiembre pasado en horas de la madrugada en la población Pedro Aguirre Cerda. El revelador antecedente está contenido en el preinforme de la autopsia médico legal al que tuvo acceso el fiscal instructor de la causa, Felipe Aguirre, que sirvió de base para formalizar el cargo de autor del delito de homicidio calificado al imputado Lee Salamanca Torres, de 24 años. Este, pese al cúmulo de pruebas que lo incriminan, hasta el momento ha hecho uso de su derecho de guardar silencio.
La audiencia de formalización de la investigación se realizó ayer pasadas las 13,30 horas ante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas. Hasta allí fue conducido Salamanca, detenido por Carabineros en la madrugada del lunes.
Villarroel Báez fue ultimado cerca de las 5 de la madrugada del 17 de septiembre en el pasaje Dolphin frente al Nº3447.
De acuerdo a lo relatado por el fiscal Aguirre, los hechos que desencadenaron la agresión mortal se iniciaron alrededor de las 4 de la madrugada de ese día, cuando Villarroel chocó el vehículo de Salamanca que se encontraba en Avenida España al llegar a Boliviana, fuera de un local nocturno. En el interior del vehículo permanecía la hermana del imputado, quien a raíz del impacto resultó lesionada. Este accidente causó la ira de Lee Salamanca, quien salió en persecución del causante de la colisión, sin poder darle alcance.
No obstante, víctima y hechor se conocían, por lo que Villarroel habría sido localizado más tarde, en el lugar donde fue asesinado. Premunido de un cuchillo y un machete, su agresor lo habría atacado en reiteradas oportunidades, provocándole múltiples lesiones, en extremidades, tórax y rostro, las que finalmente le costaron la vida a causa de una anemia aguda.
Desfiguró su rostro
Impactante resultó la narración del fiscal Aguirre, quien detalló que la víctima sufrió un total de 22 heridas cortantes, siete de las cuales fueron en el rostro, las que desfiguraron completamente su cara. “El imputado profirió a lo menos dos heridas mortales a la víctima en el torso, no obstante aquello, se ensañó, provocando heridas en el rostro, con el afán claro de proferir dolor y daño a quien ni siquiera podía defenderse, todas las cuales fueron de carácter letal”, argumentó el persecutor penal al magistrado Jaime Alvarez Astete, quien dirigió la audiencia.
De igual manera, citó la declaración de un testigo, quien aseguró a la Policía de Investigaciones haber visto al imputado alejándose del lugar del crimen con las dos armas utilizadas, gritando enardecido “¡con mi hermana nadie se mete, le quebró las piernas, nadie se mete con ella!”, además que al percatarse de la presencia del testigo, el autor lo habría amenazado; “si me delatas, te mato”, tras lo cual huyó en dirección sur.
Peligro para
la sociedad
Frente a tan contundente testimonio, y argumentando que la libertad de Salamanca constituye un peligro para la seguridad de la sociedad, sumado a ello la negativa del detenido a prestar declaraciones, el fiscal Aguirre solicitó se impusiera la medida cautelar de prisión preventiva en contra del imputado, haciendo presente, además, que ya posee dos condenas a su haber, hechos en los cuales se conjugaría haber utilizado armas blancas.
La abogada defensora penal pública, Gustava Aguilar, no cuestionó la aplicación de la prisión preventiva. No obstante, planteó que la negativa a declarar de su representado se debió sólo a no haber contado con un abogado que lo acompañara en ese momento, pero que él sí estaba dispuesto a entregar su versión de los hechos si se le requería. De paso, solicitó un plazo de 60 días para la investigación de la causa, muy por debajo de los 120 días pedidos por el Ministerio Público. Ante tal controversia, fue el propio magistrado Alvarez quien determinó otorgar un plazo de 100 días para la investigación, período en el que Salamanca deberá permanecer recluido en el complejo penitenciario, donde su hermano Michael purga una pena de 10 años por el homicidio del estudiante Marcelo Balcázar Cárcamo, hecho de sangre ocurrido el año 2007 en la Plaza de Armas.