Un regalo de cumpleaños para el diputado Urrutia

por Eduardo Pino | eduardo.pino@umag.cl | 14 de septiembre de 2012

En algunas columnas que he tenido el gusto de escribir en este prestigioso medio de comunicación, he criticado a personajes públicos cuando han dado a conocer expresiones que la mayoría ha valorado como “desubicadas”, faltas de inteligencia o definitivamente ofensivas y desatinadas. Pero de todas, la de hoy se lleva el premio a la mayor estupidez. Es que cuando se expresan algunas declaraciones, éstas pueden ser escasamente valoradas debido a que no revisten un aporte, son incoherentes o resultan impracticables; pero cuando faltan al respeto, poseen nula empatía emocional con personas que han sufrido por esto, y más encima no se acepta el error incurrido demostrando una soberbia digna de una mente limitada e inflexible; es que el resultado será el fomento de un rechazo odioso que, desde mi punto de vista, sólo sirve para generar más conflictos de manera inútil.

En un 11 de septiembre muy noticioso, los dichos del diputado Ignacio Urrutia le han valido una avalancha de críticas en que incluso Patricio Melero, presidente de su partido político, tuvo que desmarcarse del agricultor y dejar claro que sus dichos no reflejan en nada el pensamiento de la Udi. Es que el bochornoso incidente provocado por el representante de la Séptima Región no pasó inadvertido cuando se pidió un minuto de silencio por las víctimas del 11 de septiembre del 73, y de manera especial por el ex Presidente Allende. Su desacuerdo e irritación se hicieron notar cuando gritó: “¿A los cobardes que se suicidaron ese día también le vamos a rendir homenaje? ¿Al cobarde que se suicidó ese día también? No puedo creerlo”. Más allá de pensamientos políticos, resulta inexplicable qué trató de lograr con semejante intervención, especialmente en su rol de “honorable”. En su caso no podemos justificar impulsividad juvenil (tiene casi 55 tiernos años), inexperiencia (lleva 3 periodos como parlamentario), o quizás necesitaba su minuto de fama nacional. Lo cierto es que en un tema delicado como este, en que se necesita mesura y respeto para abordar heridas que en muchas personas se niegan a cerrar, la intervención de Urrutia es justamente lo que el país no necesita: una pachotada sin sentido.

El suicidio es un tema muy sensible porque atañe directamente al valor universal más importante que existe: la vida.
Calificar o apelar a la decisión de una persona que ha optado por quitarse la vida resulta una invasión en atribuciones y condiciones en que el respeto debe imponerse por sobre cualquier otra consideración. En el caso del Presidente Allende, no se necesita tener una mirada clínica ni ser un seguidor de sus tendencias para darse cuenta que sus motivos se acercan mucho más a la coherencia de sus pensamientos y a la fidelidad de sus ideales, para privilegiarlos por sobre la supervivencia a la que se aferra la mayoría de la gente. Para eso, más allá de estar o no de acuerdo, es indudable que existe una fortaleza interna que se encuentra lejos del concepto de cobardía.

Me pregunto qué pensarán familiares de personas que han recurrido al suicidio después de escuchar a esta autoridad democráticamente elegida. Acaso, según Urrutia, la parvularia Gabriela Marín de 23 años, ¿debería también calificársele de cobarde porque se quitó la vida la semana pasada al constatar que sus violadores fueron dejados libres por la justicia? Quizás alguien me diga que ambos casos son completamente diferentes, pero lo que justifica el cuidado con que deben tratarse las palabras y actitudes en estas situaciones es que el resultado es el mismo: la decisión de autoeliminarse, ¿habrá algo más triste y desesperanzador que tomar esta opción?

Ya que don Ignacio estará de cumpleaños este 16 de septiembre, de todo corazón espero que algunos de sus amigos o familiares le regalen un poco de sensibilidad, humildad, respeto y mesura para seguir ejerciendo el rol por el cual fue elegido junto a los demás parlamentarios: guiar el destino de nuestro país con inteligencia y humanidad, las que por lo menos esta vez se echaron de menos.

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