Un explorador intrépido

por Silvestre Fugellie16 de mayo de 2012

El territorio de Ultima Esperanza era apenas conocido y sólo se nombraba a los navegantes Juan de Ladrillero, Robert Fitrz-Roy y William Skyring como los primeros en explorarlo. Posteriormente la Armada nacional designa a los oficiales Salustio Valdés y Baldomero Pacheco para que efectúen el levantamiento hidrográfico de esa zona.

En 1890 el capitán Hermann Eberhard adquiere un bote salvavidas de una nave naufragada, lo emperifolla y junto a Augusto Kark, Teodoro Huelphers, un ovejero y dos ingleses de apellidos Game y Cattle, emprenden la incursión por el estrecho de Magallanes surcando el golfo Almirante Montt y seno de Ultima Esperanza. En 1892 en una segunda peregrinación, también en bote, navegan veintiséis días y arriban a puerto Consuelo.

Más adelante, en un tercer reconocimiento, esta vez marítimo y terrestre, los exploradores bautizan un fiordo con el nombre de Eberhard, aprecian los terrenos colindantes y retornan a los canales poniendo fin a la travesía.

A raíz de estos viajes el capitán Eberhard se interesa por las tierras de puerto Consuelo y las solicita a la gobernación del Territorio. Su predio es aprobado por el gobernador Manuel Señoret mediante decreto de 5 de octubre de 1893.

El marino germano organiza en Punta Arenas la ocupación del terreno solicitado y encomienda a Kart Mayer el traslado de una tropilla de caballos hasta Consuelo por vía terrestre y él se embarca en un vapor de la naviera Cosmos con el mismo destino, acompañado de Ernesto Von Heinz, Teodoro Huelphers y un peón de apellido Sánchez.

Ernest Von Heinz descubre un río al que llama Natalicio en el día de nacimiento de una hija del capitán Eberhard.

La prensa informa lo siguiente del colono alemán:

“Cuando Puerto Natales no pasaba de ser un bosque, estos valerosos pioneros, por primera vez, después de levantar su campamento, izaron en lo alto de un mástil rudimentario el pabellón nacional, asegurando para Chile su soberanía sobre este alejado rincón de nuestro territorio. Eberhard abrió caminos para traer ganado desde campos argentinos y puntarenenses. Estableció una línea de navegación a la zona, que fue poblándose y dando vida a estancias y frigoríficos. Su labor lo ubica entre los pioneros de Magallanes, que entregaron el más importante aporte a favor de su progreso”.

El invierno de 1904 fue muy crudo y a consecuencia de constantes y copiosas nevascas se perdieron muchos lanares. En 1906 el gobierno opta por rematar las tierras de Ultima Esperanza, las que son adquiridas por la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. A consecuencia de esta adquisición, algunos colonos extranjeros y nacionales, venden sus predios a esta sociedad latifundista y se ausentan definitivamente de Puerto Natales.

Un suelto de la época dice:

“El capitán Eberhard consiguió que el Congreso dictara un decreto por el cual los terrenos de la estancia Consuelo de 11.800 hectáreas quedan excluidos del remate. El destino no quiso que el capitán viera los títulos definitivos pues murió en Punta Arenas el 31 de mayo de 1906 a la edad de 56 años”.

La estancia Consuelo, hermoso paraje a 16 kilómetros de Puerto Natales, tiene su día conmemorativo el 16 de noviembre. Actualmente está administrada por la sucesión del intrépido marino germano.