Sueños

por Silvestre Fugellie22 de febrero de 2012

Un grupo de magallánicos soñaba con tener un campo deportivo cubierto y este sueño se convirtió en realidad cuando se estableció la institución llamada Gimnasio de Magallanes, Sociedad Anónima, que muy pronto alzó el edificio cultural en el lugar que ahora ocupa el suntuoso casino “Dreams”: Sueños.

El propósito de esta sociedad era dotar a la ciudad de un centro abrigado para la práctica deportiva y de una piscina temperada. Y tal proyecto se sentó el 31 de agosto de 1946 ante el notario Mario Farren. Con la inscripción de la escritura se dio comienzo a la tarea de colocar acciones en toda la población. Una labor de proporciones en la que participaron voluntarios cuyos nombres han pasado al anonimato porque, tal paradigma, más se sabe del arquitecto que del albañil.

Los planos correspondientes eran de Arzic y Boric y Antonio Ampuero fue el contratista. Varias empresas suministraron materiales con cotizaciones convenientes: Pedro Thompsen, Manuel Bosnic, Enrique Schademberg, E.S. Hunter, Lorenzo Barassi, José Camelio, Erwin Neracher.

El directorio del gimnasio -junto a quienes trabajaron anónimamente- condujo la obra hasta su coronación. Actuaron con denuedo los ciudadanos Carlos Botti, Emilio Salles, Andrés Stambuk, Carlina Barrientos, David Duncan, Luis Arias, Jorge Cvitanic, Reinerio García, Francisco Campos, Carnegie Ross, Marco Davison, Víctor Tobar, Carlos Turina, Miguel Brzovic, Alejandro Gutiérrez, Nicolás Izquierdo, Jesús Veiga, Lorenzo Barassi, John Skirving, René Segura, Adriano Borgoño, Luis Soto, Félix Guzmán, Daniel Orellana, Pablo Sapunar, Cesáreo Banciella.

G.P. Brown, un vecino entusiasta, recorría la ciudad vendiendo ladrillos. El precio de un ladrillo equivalía al valor de una acción.

Muchos y bien nutridos fueron los actos benéficos desarrollados con el objeto de reunir fondos para la culminación de tan magna obra. En lo artístico hubo presentaciones de la Desideria, Los Quincheros, Esther Soré, Arturo Gatica, Raúl Gardy, Lucho Córdova, Genaro Salinas, María Montes. En deportes se organizaron competencias de baloncesto, pugilismo y gimnasia. En 1952 se celebró por primera vez en Punta Arenas el Campeonato Nacional de Básquetbol, con delegaciones de varias regiones del país.

Este recinto deportivo, después del legendario Salón Armonía, tenía un pórtico con columnas alzadas cerca del Estrecho. Una obra que enorgullecía a la comunidad magallánica y procuraba el desarrollo deportivo de la región. Este ámbito fue desmoronado para construir el casino “Dreams”. Actualmente sus huellas permanecen marcadas en el camino del recuerdo, como esa copla de Manrique: “¿Qué se fizo el rey don Juan? Los infantes de Aragón ¿qué se ficieron?”.

En cuanto a iniciativas Punta Arenas fue una de las primeras ciudades del país en contar con luz eléctrica. Aquí se estableció la enseñanza obligatoria antes de que se implantara en el resto de la nación. El primer sindicato de trabajadores y el primer contrato colectivo de trabajo se formaron y firmaron acá. Gabriela Mistral creó gran parte de sus poemas de “Desolación” tras los visillos de una ventana escarchada y entre los parajes de Tres Pasos en Ultima Esperanza.

En Punta Arenas fueron alzados los monumentos al juez Waldo Seguel, caso único a un magistrado, al Cóndor con motivo de la Independencia de Chile, al Ovejero en homenaje al esforzado trabajador de campo exaltado por José Grimaldi y a Hernando de Magallanes, esculturas erigidas gracias a erogaciones populares y a donaciones de empresarios locales.