“La Noche Más Larga”, allá en el continente antártico ya no sólo es una noche larga sino varios meses en la penumbra y que dependiendo de la latitud en que se encuentren estos emplazamientos humanos, la luz se les hace muy escasa y por ende se producen una serie de cambios especialmente para la vida animal, cuyo primer propósito es alejarse de tal condición en busca de más luz y con ello más calor ya que la oscuridad eterna en el continente blanco en este periodo le da la condición de ser denominado a la Antártica como el Continente Pulsante, es decir mientras sabemos que su superficie real es de 14 millones de kilómetros cuadrados en estos precisos momentos el frío ha congelado gran parte del océano austral, provocando un aumento de su superficie a casi el doble de lo normal.
El reciente 23 de junio para nuestros nativos mapuches es muy significativo celebrar el We Tripantu, que significa “La Nueva salida del Sol”, en la que recuerdan un año nuevo por lo tanto es considerado un día sagrado, esta fecha concuerda con el inicio del invierno en nuestro austral hemisferio y posee además la connotación de ser declarada la noche más larga del año. Esta celebración conjuga una serie de signos que se destacan en la naturaleza propiamente tal, es un nacimiento nuevo de la Tierra con sus brotes que se elevarán a la renovada luz del Sol, la gran mayoría de los animales se movilizan, salen de sus madrigueras o nidos para recibir la vida y la humanidad que se mantiene sensible a estos ritos se unen a esta celebración natural permaneciendo en contacto y armonía con la naturaleza.
En conversación con algunos de mis estudiantes durante este fin de semana largo en que pudimos experimentar el camino al Sol, en una excursión a la Reserva Nacional Magallanes me daban distintas versiones con respecto a esta singular celebración que es más típica y característica en el hemisferio Norte y una de sus explicaciones es que era la noche más larga porque era el momento en que la Tierra estaba más alejada del Sol y la verdad que no es así. En concreto el momento en que nuestro viejo planeta y su constante traslado en el infinito alrededor del Sol, y el momento más alejado del astro Rey se produce el 5 de julio y este fenómeno se denomina Afelio; es el momento en que el planeta Tierra se encuentra a 152 millones 500 mil kilómetros del Sol, 5 millones de kilómetros más que cuando nuestro planeta está más cerca del Sol cuya situación se conoce como Perihelio y se produce el 3 de enero.
Lo que realmente sucede entre el 21 y 23 de junio es consecuencia de la traslación de la Tierra, que es un movimiento primario, en el cual la Tierra se desplaza sobre su órbita alrededor del Sol, y los rayos de este último no llegan a la superficie terrestre con el mismo ángulo, esto como consecuencia de la inclinación del eje terrestre y la traslación. Al caer los rayos en forma vertical la incidencia es mayor, produciendo más calor, por el contrario si caen en forma oblicua como está ocurriendo en este momento la incidencia es menor por lo tanto se genera menos calor, esta condición se denomina Solsticio de Invierno y se produce el 21 de junio y da el inicio de la estación denominada invierno.