Al revés de otros regímenes parecidos, desde el estalinismo soviético al coreano de Kim Il Sung, en Cuba hay espacio para las emociones. En la clausura del sexto Congreso del Partido Comunista, Raúl Castro, consagrado como autoridad suprema, puso énfasis en el recuerdo del medio siglo transcurrido desde la fallida invasión de Bahía Cochinos. Y mencionó explícitamente a Nemesia Rodríguez Montano, invitada a dar su testimonio:
Contó ella que “recuerdo donde me encontraba exactamente. Iba por la carretera hacia Jagüey Grande... Todos los días de mi vida, en estos 50 años, he visto ante mis ojos la misma escena, como una película que se repite y se repite en mi cabeza. Veo el avión que se acerca a nosotros y mi mamá hizo un gesto como para protegernos y después cayó acribillada por la ametralladora del avión de los invasores”.
Nemesia tenía entonces 13 años. Se convirtió en la heroína de un poema de Jesús Orta Ruiz: “Elegía de los Zapaticos Blancos”. Menciona los zapatos que le agujereó la metralla, pero al mismo tiempo le garantiza que “nada en el mundo --ni yanquis ni mercenarios- apagarán en la patria este sol que está brillando, para que todas las niñas ¡tengan zapaticos blancos!”.
También hubo emoción ante la llegada, a paso vacilante, de Fidel Castro quien oficialmente dejó todos sus cargos. No hubo, sin embargo, un masivo rejuvenecimiento de la cúpula integrante. Los quince miembros del Buró Político, el verdadero poder en Cuba, tienen un promedio de 67,4 años. Según El Mercurio, el analista Frank Calzon, señaló que “esta nueva-vieja cúpula... parece un asilo de ancianos”.
El sexo débil -en una época en que lo correcto es hablar de “género”- está representado por una sola mujer, Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido Comunista en La Habana. Con 46 años, es la más joven de todo el conjunto.
Raúl Castro, como la mayoría de los cubanos, sabe que el futuro no será fácil. Pero reconoció que la mayor dificultad se origina por haber estado atados “durante largos años a los mismos dogmas y criterios obsoletos”. Así lo planteó al final del Congreso.
“La actualización del modelo económico no es un milagro que pueda obrarse de la noche a la mañana, como algunos piensan; su despliegue total se logrará gradualmente en el transcurso del quinquenio, pues es mucho el trabajo de detalle, planificación y coordinación, tanto en el plano jurídico como en la preparación minuciosa de todos los que intervengan en su ejecución práctica”.
En otras palabras, las reformas anunciadas el año pasado siguen vigentes. Fueron publicadas en su momento pero han sufrido cambios. Pese a las restricciones para expresarse, a los cubanos no les gustó la eliminación de un millón y medio de empleos públicos y la supresión de los subsidios estatales de los alimentos. Otras medidas, menos drásticas, permiten unos 178 tipos de trabajo por cuenta propia, la compra y venta de casas y la asignación de nuevas tierras para los campesinos.
Pero -ojo- como dijo Raúl Castro, su principal misión sigue siendo “preservar y seguir perfeccionando el socialismo, y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista”.