Ser Mejor Padre

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 14 de febrero de 2012

Aprovechando el período de vacaciones y cumpliendo con la necesidad de descansar de todas las obligaciones normales le solicité a mi hijo me propusiera el tema de esta columna estival, el cual me indicó escuetamente el título de la presente columna; cuando le solicité una explicación acerca del contenido de la misma me decidí a escribir mi entrega quincenal.

Al respecto una situación de permanente conflicto es la que se refiere a la niñez y adolescencia abandonada en nuestro país, sea a propósito de su cuidado y protección, sea por la comisión de delitos, sea por la desesperanza que se genera cada vez que se conoce la situación de un niño o niña en abandono.

Es necesario dejar constancia que se ha avanzado en el tratamiento de este delicado problema social, así se ha avanzado reconociendo el carácter de persona de los niños y no de objeto de protección como se entendía en el siglo pasado; se han generado una enorme cantidad de recursos para sostener programas, financiar residencias, construir cárceles de niños y niñas, en fin, para proveer los recursos por parte del estado para enfrentar el problema. No me cabe duda alguna que todos los gobiernos han colocado una enorme cantidad de recursos y han dispuesto de muchas horas hombre para cumplir con esta tarea… pero no importa cuantas estadísticas nos entreguen, sabemos que la situación no ha variado y posiblemente no va a modificarse en buena forma.

Propongo algunas acciones para mejorar los niveles de intervención respecto de los niños y niñas abandonados o en conflicto con la ley. Se me ocurren a lo menos las siguientes:

A la par con el tratamiento técnico de las diversas temáticas es imprescindible usar el corazón, el afecto en cada intervención.

Es necesario prescindir del estigma que marca al niño abandonado o en violación a la ley, pues partir de este encasillamiento se produce un grado mayor de segregación.

Simplificar el lenguaje de manera que cualquier ciudadano sepa de qué se trata cuando existe un problema con la adolescencia. Así por ejemplo cuando se habla de intervención indicar que el niño será sujeto a diversas medidas e indicar en qué consisten.

Por sobre todas las cosas, recordar que se trata de niños, y teniendo presente sus problemas tratarlos lo más similar que a nuestros niños en situaciones complejas.

Claro está, lo mejor sería aspirar que todos los niños tengan a su padre y madre al lado, quien debe aspirar a ser el mejor: acompañándolos, exigiéndoles, dando amor, pero también disciplina y caminado con ellos hacia el futuro, pero lamentablemente no todos cuentan con ello.