Después de tanto catetear y reclamar la ley que permita elegir a los Cores, por casi veinte años y en distintas tribunas, acciones y medios, por fin salió humo blanco y lo que nos había prometido el ministro Larroulet ya hace algunos meses, se cumplirá al inicio de la próxima semana en la ceremonia de firma de los proyectos de ley de descentralización regional, sobre la elección directa de consejeros regionales (Cores), y de mayores atribuciones y traspaso de competencias para los Gobiernos Regionales. Todo esto en el salón Montt-Varas del Palacio de La Moneda, evento al cual se ha invitado a una serie de regionalistas a lo largo del país. Enhorabuena y habrá que apurar el tranco en el Congreso para que esta primera elección se pueda hacer junto con la próxima elección municipal de alcaldes y concejales del 2012, que es cuando corresponde. Sin duda, no es una tarea fácil la que se viene por delante, ya que muchos parlamentarios ven en estos futuros consejeros regionales, competidores para sus cupos y por ende, las huestes regionalistas deberán estar muy encima de sus representantes y del proceso, para que éste no se dilate en demasía.
El contraste no es menor, ya que al finalizar una semana dura, donde el alma se nos hizo muy pesada, al tener que aceptar cómo gente tan servicial y buena, 21 personas de nuestra mejor gente, fueron a perder la vida por un accidente que nunca debió ocurrir, en una isla tan hermosa y enigmática como Juan Fernández. La cual después de volar hacia ella y conocerla, uno se encanta mucho más con su gente y entorno. Pero al igual que otros territorios aislados y extremos de Chile, están muy lejos de las preocupaciones de las autoridades. Aquí una pista de aterrizaje sin control ni equipamiento mínimo alejada del poblado, al cual hay que llegar o por lancha, si el mar no está embravecido, en un recorrido de 2 horas de navegación y sino, armarse de paciencia, ya que por tierra significa caminar 6 o más horas por una senda que une la pista con el pueblito. Así se hace patria en nuestro país, con hartas dificultades y sin ni uno. La mirada geopolítica nacional históricamente no ha valorado estos asentamientos que en cualquier otro país más evolucionado, los valoran como un espacio privilegiado para hacer soberanía y afincar la diversidad de una rica identidad geográfica.
Con estos dos hechos relatados queda en evidencia el atraso que sufren los territorios regionales y más aún los extremos. Recién se está enviando la ley para que la democracia alcance a las regiones, justo cuando el accidente desnuda crudamente la paupérrima realidad de quienes hacen soberanía en la lejanía. Ni hablar de la carretera austral, menos de su pavimentación, ni qué decir de las inversiones en infraestructura y conectividad vial para la Isla Navarino y la provincia de Magallanes en general o la doble pista de Serena a Arica. Pero en cambio las millonarias inversiones en el Metro se anuncian a borbotones por cada mandatario y, de a miles de millones de dólares por cada línea, sin ni siquiera ponerse colorados.
No hay ninguna lógica decisional en materia geopolítica estratégica. Arica y Tacna hace treinta años tenían la misma población, hoy esta última casi la triplica con sus quinientos mil habitantes. Con Argentina nos ocurre lo mismo, frente a los 60 mil habitantes de Ushuaia, nuestro querido Puerto Williams, más bien parece un caserío, porque no es más que eso. En nuestra institucionalidad ni siquiera hay una instancia coordinadora que vislumbre o piense este tipo de decisiones estratégicas, vamos siempre de atrás, como las del chancho.