Psicoterapia: un espacio que “emerge”

por Juan Francisco Miranda | jotamiranda21@gmail.com | 11 de mayo de 2012

El lunes pasado tuve el agrado de ser invitado a la inauguración del “Grupo Emerge”, cuya sede se encuentra en el barrio Sur de nuestra ciudad. Esta iniciativa, compuesta por una mixtura de psicólogas y psiquiatras de nuestra zona, ofrece una serie de servicios, tanto individuales como colectivos, de psicoterapia, evaluaciones y asesorías psicológicas. A pesar de contar con un par de varones entre sus especialistas (uno de ellos el Dr. Juan Vukusich, todo un referente histórico en la psiquiatría regional), pido permiso para referirme al grupo en un sentido femenino, ya que la decoración y estilo del lugar invita a la belleza, calidez y acogida propias del sello que tienen las mujeres, preocupadas de detalles que marcan una encantadora diferencia y que la mayoría de las veces los varones pasamos por alto.

Además de valorar el esfuerzo que este grupo de profesionales ha invertido en abrir este espacio, me ha resultado muy agradable volver a ver a experimentadas y cercanas colegas como Ximena Middleton, o las que hace poco fueron mis alumnas, Daniela Marincovich y Lizet Hernández, lo que inevitablemente me lleva a mirar en forma nostálgica el carnet.

Pero lo más importante es que se abre otro espacio que promueve el bienestar y la salud mental de las personas. Hace más de 15 años, cuando llegué a la ciudad, el número de profesionales psicólogos era mucho menor al que hoy encontramos. El incremento se ha debido a la inmigración constante y a la titulación que entregan las Universidades de nuestra zona. Al haber una mayor diversidad, las personas tienen la oportunidad de elegir y a la vez exigir un servicio que entregue soluciones a sus necesidades, lo que me parece no sólo necesario, sino de gran relevancia para evitar decepciones que afectan tanto personal como económicamente.

El trabajo terapéutico, más allá de la corriente teórica en la que base sus postulados, sigue siendo una relación eminentemente humana, en que se equilibran competencias académicas y aspectos relacionados con el “ser persona” de parte del terapeuta. La preocupación e interés por el paciente, la orientación y apoyo en las ideas y decisiones que éste tome, la transferencia y catarsis emocional, la constante necesidad de introspección; son conceptos centrales en una relación que por más que se teorice y se busquen tecnicismos complicados con denominaciones foráneas, sigue siendo un espacio para compartir aspectos esencialmente humanos que requieren de confianza y sensibilidad de sus protagonistas, especialmente del profesional. Por eso es que si bien es muy necesaria la instrucción y conocimiento teórico a través del pregrado o la especialización; no es menos cierto que la psicoterapia es definida en su esencia como un arte, al que cada uno le imprimirá su sello personal, su carisma, su impronta; en fin, su ser.

Se ha avanzado bastante en la percepción que tienen las personas acerca de la necesidad de los psicoterapeutas respecto a su rol social. Lo que antes era prejuiciado como una instancia que les servía sólo a los que sufrían trastornos mentales, hoy día se presenta con mayor naturalidad ir al psicólogo para apoyar estados emocionales disfuncionales, apo-
yar la comunicación entre los miembros de una pareja o familia, enfrentar desadaptaciones a algunos ambientes o buscar el crecimiento personal, aspectos que se encuentran presentes en todos nosotros.

Por eso felicito a estas profesionales por el emprendimiento realizado y les deseo lo mejor en este difícil pero gratificante desafío.

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