¿Por qué no podemos ser como Ushuaia?

por Marco A. Mella B.18 de mayo de 2011

Desde hace un tiempo vengo escuchando comparaciones sobre el desarrollo de nuestros vecinos, específicamente en lo que refiere a Ushuaia. Y me pregunté: ¿por qué no podemos ser como Ushuaia? Tal vez es una pregunta simple con una respuesta demasiado compleja, tanto que aún no hemos logrado obtenerla, pero ¿qué es lo realmente diferente que permite proyectar una ciudad como Ushuaia a niveles de crecimiento y desarrollo tan elevados en los últimos años, y que nosotros no podemos imitar? ¿Tendrá alguna incidencia en esta ecuación de desarrollo la idiosincrasia de un país, o tal vez será la distribución político administrativa?, ya que son un país federal, ¿o acaso serán las directrices que gobiernan a cada país la diferencia? La respuesta no la sé con certeza.

Analicemos, ¿qué tienen o hacen nuestros vecinos que no exista a este lado?, lo primero que se me ocurrió fue “leyes de excepción”. En Argentina existe la ley Especial Tierra del Fuego, sin duda que es una importante política de Estado que ayuda y explica en gran medida las inversiones realizadas, no obstante en Chile también hay una ley con características similares, que es la ley Navarino. Entonces, ¿son tan radicales las diferencias entre ambas leyes que persiguen un mismo objetivo? En primera instancia sin duda debe existir un mundo de diferencias entre la aplicabilidad de ambas, ya que en nuestro lado esta ley no ha logrado despegar; en cambio nuestros vecinos vuelan con alas propias, pero puede realmente sólo esto explicar esta dicotomía tan notoria, o más bien hay que continuar analizando otros factores, como por ejemplo, las políticas de inversión pública, sin duda es otra variable importante de nuestra ecuación.

Luego de realizar una revisión de los programas de inversión, me percaté que nosotros también tenemos importantes planes de inversión y que estos consignan importantes obras para Tierra del Fuego. Entonces, ¿dónde radica la diferencia? Creo que nuevamente la respuesta es la misma, la aplicabilidad y por otra parte las metas; nosotros hacemos planes de desarrollo para 10 o más años, en cambio en Argentina estas políticas actúan mucho más rápido. ¿Esta velocidad tendrá algo que ver con la descentralización político administrativa o sólo es coincidencia?

Tal vez nuestros vecinos son pioneros que se mueven y tienen el coraje suficiente para tomar sus ideas y concretarlas en plazos más cortos que los nuestros, y además poseen culturalmente la persistencia para creer en que lo que están haciendo y contagian de esto a toda la comunidad de modo de alcanzar tan alto desarrollo turístico, ¿o es simplemente coincidencia del destino?

Retomo: ¿cuál es la diferencia? Fundamentalmente visión. Si queremos tener un millón de turistas al año, primero tenemos que dar las condiciones para que se concrete dicho desarrollo, como por ejemplo en la Tierra del Fuego chilena, pavimentar el camino “sin ver”, es decir, no esperar que exista un determinado flujo de vehículos que permita justificar que debemos pavimentar, ya que si esperamos que el desarrollo fluya en medida que los privados se instalen, las diferencias seguirán. Ejemplos de políticas de desarrollo “de creer sin ver”, son la pavimentación del camino Punta Arenas-Puerto Natales, y Puerto Natales-Torres del Paine. Bajo ningún criterio de flujo vehicular haría viable ese proyecto, pero sí tenemos claro que ha impactado muy positivamente en el desarrollo turístico.