Plaza Muñoz Gamero

por Silvestre Fugellie27 de junio de 2012

La plaza principal de Punta Arenas lleva el nombre del capitán de fragata Benjamín Muñoz Gamero, oficial de la Armada que fuera designado gobernador de la Colonia de Magallanes por decreto de 11 de enero de 1851.

Entre sus preocupaciones el gobernador manifestaba que era muy difícil establecer una colonización justa en una región saturada de delincuentes civiles y militares, enviados desde el norte del país a cumplir castigo en la entonces Colonia Penal. La apreciación del gobernador no fue tomada en cuenta y continuaron arribando al puerto barcos con sus bodegas y entrepuentes repletos de malhechores.

También el gobernador consideraba de vital importancia superar el aislamiento del territorio y por oficio de 8 de julio de 1851, dirigido al ministro de Marina, le recordaba la promesa de mantener un buque estación en aguas del Estrecho, el que podría prestar servicios útiles a la navegación mercante, efectuar viajes regulares a Ancud, realizar labores hidrográficas en la región y conectar la Colonia a las islas Malvinas, con el propósito de intercambiar productos de reabastecimiento.
Una observación publicada por el capitán de Navío Harold Nagel Behuke, dice:

“Todo fue en vano; la Colonia, ya colmada de amenazas, continuó en su práctico abandono. La Marina no disponía de buques para los efectos señalados y la ya precaria situación de Punta Arenas continuó así en su gradual descenso”.

Esta situación de abandono, especialmente sin comunicaciones regulares por vía marítima, duró hasta principios de 1900, cuando dos empresas comerciales de Punta Arenas, Braun y Blanchard y Menéndez Behety, establecieron secciones marítimas con barcos regionales de hasta 300 toneladas de registro y vapores de mayor tonelaje de desplazamiento para rutas nacionales. Gracias a ello el Territorio de Magallanes quedó unido por mar a los puertos del norte del país.

La guarnición militar de aquellos tiempos coloniales estaba constituida por una compañía de artillería del Ejército denominada la “Fija de Magallanes”, compuesta por cincuenta individuos de tropa de baja moral y mala calificación. El armamento consistía de cuatro cañones livianos. El mando del equipo de soldados con fusil y bayoneta lo ejercía el capitán Gabriel Salas, quien procuraba que la tropa se mantuviera disciplinada. El segundo mando lo ejercía el teniente Miguel José Cambiazo, individuo de extraña personalidad e instigador de la despiadada sublevación.

El primer intento de Cambiazo fue apoderarse de la barca “Tres Amigos” surta en la bahía. Fracasó y en casa del gobernador confesó que jamás volvería a cometer un acto como tal, manifestando su arrepentimiento.

Sin embargo, la rebelión liderada por Cambiazo estalló la noche del viernes 21 de noviembre de 1851 y el 5 de diciembre del mismo año apresaron al gobernador, notificándole que sería vendado y fusilado. Muñoz Gamero pidió una entrevista al rebelde, pero le fue negada. A los demás condenados los llevaron engrilletados a la explanada del cuartel donde fueron fusilados. A Muñoz Gamero lo calificaron de traidor y al anochecer de aquel trágico día fue ahorcado y lanzado a la hoguera.

En su artículo el capitán Harold Nagel expresa:

“La memoria del distinguido comandante Benjamín Muñoz Gamero ha sido honrada en diversas formas tanto por la Armada como por la civilidad. En varias ciudades del país existen calles que evocan su nombre. La ciudad de Punta Arenas recuerda sus apellidos en su plaza principal”.