La participación en un proceso, o en un grupo con algún interés deportivo, social, o cultural es primero la expresión de un deseo personal que se traduce en un compromiso y luego en acción; y en segundo lugar es un compromiso colectivo con el resto del grupo. Hay diversos tipos de compromisos personales con el grupo en el que uno participa, y por lo tanto diversos tipos de acción. Aunque parezca obvio, la participación tiene carácter grupal, por ello se requiere de empatía y responsabilidad.
En una escala mayor, sentirse parte de la sociedad va íntimamente ligado con el compromiso por hacerse parte de lo que ocurre alrededor de uno, y por cierto del derecho a reclamar si te sientes excluido. En el último tiempo hay más conciencia en los chilenos de la exclusión que se siente a diario y en la discriminación que hay en el ámbito laboral y social. Recientemente han salido a luz pública instructivos en condominios donde las “nanas” deben caminar por la calle, o la imposibilidad de estar en ciertos espacios. También ocurre día a día cuando los chilenos hacemos diferencias entre las personas de otro color, otro idioma, con los pueblos originarios, con las minorías sexuales, etc. Lo más lamentable es que después del desconcierto sólo hay silencio y se sigue haciendo lo mismo. Está promulgada la ley antidiscriminación pero está lejos de aplicarse.
Del mismo modo, hoy la mayoría de los chilenos se siente excluido y utilizado por el modelo económico, y el sistema político que lo complementa presenta niveles altos de crisis de representatividad. La publicitada oferta de que con el esfuerzo propio se puede salir adelante y “surgir”, en la práctica sólo es un lema, ya que los abusos del mercado han nublado la filosofía del mismo. Entonces, no resulta extraño tanta manifestación en países con niveles de desarrollo mayor al nuestro, y tampoco resulta extraño que el 2012 traiga más descontento y movilización.
Estamos en un problema, porque hay algunos para los que está todo bien, y con pretextos poco creíbles siguen creyendo que el mercado se regula solo. No les parecen suficientes los abusos de supermercados, industria de los pollos, casos La Polar o de las farmacias. El abuso del mercado puede generar inestabilidad social. En mi opinión, la solución es más participación en la construcción del tipo de sociedad en que vivimos. Porque cuando participas te haces responsable de tu opinión y de tu posición, no te sientes alejado o apartado, y te sientes con una misión. Por ello urge un cambio al sistema político y económico.
La participación es fundamental para construir paz social, y la paz social se logra cuando no hay exclusiones, ni vetos, ni discriminaciones. Para avanzar, junto con modificar el sistema político administrativo del Estado de Chile, los partidos políticos deben generar instancias para que la ciudadanía se exprese. Creo que las elecciones primarias son un ejercicio que debe converger a un modelo donde la democracia representativa dialogue permanentemente con la ciudadanía. La Democracia Cristiana lo hizo el pasado 15 de enero, demostrando que cuando se dan los espacios de participación, la gente responde voluntariamente. Quienes han construido la imagen de que la gente no quiere participar en política se equivocan o quieren equivocarse, pues a las personas sí les interesa el ambiente donde viven y las condiciones en las que viven. La manera de generar un cambio es sólo con participación.