Oro Purito

por Silvestre Fugellie28 de diciembre de 2011

Sin duda que el metal dorado tuvo su gran explotación en Tierra del Fuego y que Julio Popper fue uno de sus principales protagonistas. En 1897 el rumano manifestó:

“Aunque la Tierra del Fuego presenta vestigios, o más bien indicios de oro, en toda su extensión, el área aurífera que he descubierto y que presenta condiciones explotables es extremadamente reducida y ofrece caracteres de formación reciente, en terrenos que hace relativamente poco estaban sumergidos bajo el océano”.

Popper se estableció en bahía San Sebastián en el sector El Páramo y registró su minera en Buenos Aires con el giro de Compañía Lavaderos de Oro de Sud.

En tierras chilenas la búsqueda del metal se gestó en el sector denominado Sierra Boquerón, conocido como Cordón Baquedano. Ya en 1881 se la llamaba “fiebre del oro fueguina”, según lo manifestado por Francisco Sampaio, gobernador de Magallanes.

Los primeros exploradores fueron Juan Manuel Frías, Pedro Ponce de León, Samuel Ossa Borne, Cosme Spiro, Enrique Elías Saunders, Luis Wolf, Juan Fuhrmann, Harry Rothemburg, Andrés Wagner, Thomas Oldfield y Francisco Beckmann.

En la ribera occidental de la bahía de Porvenir se establecieron Juan Pedro Durand, Juan Fojo, Jack Donald, José Kusanovic, Estefano Covacic, Juan Cvitanic, Simón Cvitanic y Nicolás Bistas. Los hermanos Cvitanic y Nicolás Bistas tenían negocio de menestras y casa de pensión en bahía Chilota.

En 1907 había ocho dragas en los cordones fueguinos y dieciséis sociedades auríferas. El primero en introducir estas maquinarias fue el norteamericano Sutphen, quien fundó en marzo de 1903 la sociedad Sutphen Lavaderos de Oro y construyó unos cuarenta kilómetros de caminos. Su draga producía un kilo y medio de oro al día.
Oberts y Bricker, también norteamericanos, trabajaron sus dragas entre 1903 y 1915 en los ríos del Oro, Santa María, Verde, Fioja y Oscar.

Desde 1881 a 1901 la producción había sido de cinco mil kilos, con una ley de novecientas milésimas de fino. Hubo pepas de cien gramos y una, en particular, obtenida en el río Santa María, de quinientos noventa gramos.

Más adelante en 1933, se formó la Compañía Aurífera Porvenir dirigida por Rafael Rusovic. Reactivan una draga ubicada en el río del Oro, sector Mina Nueva, que opera durante varias temporadas con escasos resultados, motivo que la obliga a abandonar la empresa, como lo habían hecho sus antecesores extranjeros.

Para las grandes compañías los resultados no fueron muy beneficiosos; pero hubo una avalancha de pirquineros independientes, alrededor de ciento veinticinco, que trabajaban solos o en grupos. Según los últimos registros en un semestre habían ganado la suma de treinta millones de pesos, gracias al poder comprador establecido por la Empresa Nacional de Minería.

En medio año esta empresa del Estado había adquirido casi diez kilos de oro fueguino, clasificado con una pureza de veintitrés quilates. Pese a ello la labor de los pirquineros no fue de tipo oficial por no acreditar pedimentos mineros, ya que éstos, en grandes extensiones, estaban adjudicados a entidades como Mantos Blancos, situación que los pirquineros debían regularizar para no perder esa fuente laboral, que desarrollaban desde tiempos pasados y daban vida a Porvenir.
La fiebre del oro purito, oro de ley bajó en un santiamén y los enormes campos fueguinos fueron ocupados por la ganadería. Desde entonces el metal dorado pasó a ser leyenda, siendo sustituido por el ovino: Una veta blanca, próspera y real.