Nuestro desconocido cinturón de fuego

por Ramón Arriagada8 de agosto de 2012

Nuestra ignorancia sobre la actividad volcánica de nuestra Patagonia es supina.
Recién a raíz de los movimientos sísmicos han empezado a sonar nombres como Burney, Reclus, Lautaro y Aguilera; todos volcanes con los cuales vamos a tener que familiarizarnos.
En el caso del Burney -en estos días- alguien ubicó una foto y le dibujó una columna de humo, según el autor, observable desde Puerto Natales.
La fumarola indicaba, según su autor, actividad volcánica en los días del temblor.
Si todos supiéramos, donde está ubicado el volcán Burney y lo esquivo que es, en cuanto a avistamientos, no habría cundido como cierta la probabilidad de sus erupciones. Cuando caprichosamente se deja ver, desde el mirador de la Avenida Santiago Bueras, da la impresión de estar frente a una montaña mágica y enigmática.
El Burney, tiene en sus faldeos un gran ventisquero, desde donde bajaba todas las primaveras un gran y furioso toro albino, que no dejaba escapar vaca en su afán de cubrirlas. Al término de su tarea de semental, se tornaba manso y en su lomo jugaban los niños del lugar. Estas mentiras-verdaderas las cuenta a quien quiera escucharlas, con respeto, Alberto Caro. Este legendario navegante, junto a su familia, fue habitantes de Ancón sin Salida –en las faldas del Burney- por más de treinta años.
El resto de los volcanes, integrantes de este cordón de fuego de la Patagonia, a saber, Reclus, Lautaro y Aguilera están ubicados en el Campo de Hielo Sur.
En el caso del Volcán Lautaro recibe visitas provenientes de la localidad argentina de Chaltén. No es secreto para nadie, que empresas argentinas de “trekking”, venden caminatas en el campo de hielo sur en la zona, cuya demarcación está pendiente desde el monte Fitz Roy y el Cerro Daudet. En tanto, el Reclus es el gran sospechoso de los últimos movimientos telúricos en Puerto Natales
Aprovechando la coyuntura, el departamento de Geofísica de la Universidad de Magallanes, quiere llegar al volcán Reclus. Rescatar antes que vengan los deshielos, muestras superficiales de hielos y nieve, para detectar restos de cenizas.
Son las contradicciones de la ciencia. Mientras una gran potencia, gasta millones de dólares para deleitarnos con paisajes marcianos, en la tierra aún hay territorios desconocidos para sus científicos.