Estado de Derecho es “aquel Estado cuyos diversos órganos e individuos miembros se encuentran regidos por el derecho y sometidos al mismo” de acuerdo a la Enciclopedia Jurídica Latinoamericana. Se refiere fundamentalmente al estadio cuyo poder y actividad están regulados y controlados por el derecho; de esta manera el Estado de Derecho contrasta con todo poder arbitrario y, a su vez, se contrapone a cualquier forma de Estado Absoluto o totalitario.
No me refiero al estado en cuanto al poder estatal que tiene límites explícitos en razón de los derechos de los ciudadanos y el orden internacional, sino que me refiero al estado de derecho en cuanto tiene las herramientas jurídicas para solucionar los problemas que en forma colectiva o individual aquejan a las personas. Lo anterior en atención a dos situaciones que se han producido en la última semana, veamos.
La movilización de los estudiantes secundarios claramente no encuentra una posibilidad de dirigirse por un mecanismo jurídico de solución de conflictos, no existe un procedimiento judicial, un sistema de carácter objetivo que permita llegar a un resultado que permita resolver cuál es el concepto de educación que debe primar hoy. Lamentablemente no existe otro medio que el político, léase de negociación en atención a las reales necesidades y exigencias del país, para solucionar el predicamento que profesores y alumnos han establecido por décadas en Chile. Aquí el Estado de Derecho se manifiesta en la madurez política para enfrentar y, ojalá, solucionar de una vez el problema, no existe otro medio o mecanismo y de todas formas debe servir.
La movilización de los funcionarios municipales es el segundo hecho que motiva mi reflexión de esta quincena. En este caso, a diferencia del anterior, existe el camino judicial, que por cierto ha sido ocupado por los trabajadores, para obtener la declaración de los derechos que legítimamente le corresponden; afortunadamente será un tribunal de la República el que determinará el camino a seguir para resolver esta petición histórica; aquí el Estado de Derecho otorga las herramientas jurídicas para solucionar el problema. Pero, no obstante lo anterior, además del camino judicial, se ha tomado un camino de carácter político cual es las movilizaciones; particularmente esta situación me produce la certeza que el Estado de Derecho sufre daños, me parece que los caminos deben ser tomados con convicción y claridad recorriéndolos hasta el final y, eventualmente, tomando un camino intermedio en el plano judicial que da la posibilidad de avenir y llegar a un acuerdo, acuerdo, que como lo he señalado en otras columnas, al ser producto de una negociación va a implicar renunciar a una parte de las pretensiones de cada litigante, pero acuerdo al fin. Las certezas que da el Estado en cuanto a garantías para asegurar los derechos deben ser aprovechadas y no utilizadas como un elemento más de un accionar político.