Después que llegaron a Capernaum, se acercaron a San Pedro los hombres que cobran el impuesto de los dos dracmas y dijeron: “¿No paga el maestro de ustedes el impuesto de los dos dracmas? El dijo: “Sí” . Jesús le dijo a Pedro: “Ve al mar, echa el anzuelo, y toma el primer pez que suba y, al abrirle la boca, hallarás una moneda de estater. Toma ésa y dásela a ellos por mí y por ti”. Esta historia que ocurrió hace más de dos mil años nos ilustra dos situaciones que el tema de los impuestos no es nada nuevo y que existía la discusión si se debía pagar cierto aumento de impuesto fiscal, a lo que se concluyó por los cristianos en forma afirmativa. Hoy se habla en nuestro país de reforma tributaria, acuñándose más bien el término perfeccionamiento tributario (frase recogida del actual ministro de Hacienda), ya que esto envuelve no solamente ingresar más dinero a las arcas fiscales, sino además cómo se gestionan esos recursos. Para ello se debe revisar en forma completa el sistema tributario, existiendo varios proyectos de ley que van encaminado en ese sentido (a que los que pueden pagar más, que paguen más).
A propósito de pesca, existe una iniciativa legal para establecer royalty a la industria pesquera, impuesto que se cobra para compensar la extracción de un recurso natural, similar al que hoy tiene el sector minero. Se propone en esta línea elevar el impuesto a la renta a las grandes empresas y personas de mayores recursos. Tal como expresó el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), representando de alguna manera la voz del empresariado, “todos los sistemas son mejorables. Sistemas tributarios hay muchos, el objetivo debiese hacerlo más eficiente y también agregar eficiencia en la recaudación”.
Así, al perfeccionar el modelo que el gobierno está impulsando genera una redistribución de la carga tributaria y, por tanto, mejora la redistribución del ingreso en nuestra nación. Los recursos fiscales recaudados se utilizan y se seguirán utilizando para financiar los bienes y servicios públicos, seguridad, educación, salud, infraestructura, justicia; de esta manera se invierte socialmente a sus mismos contribuyentes, ya que esta situación no se realizó en los gobiernos de la Concertación donde los recursos fiscales se diluyeron en el aparato burocrático de ese momento. Por esto la perfectibilidad del sistema tributario se va a generar en el gobierno para beneficio del bien común.
Tal como expresó el ministro de Economía, “una vez que despachemos (el erario 2012), discutiremos algo que es natural en democracia: de qué forma recaudamos los tributos, qué tributos, cuáles podemos bajar, para qué queremos la reforma tributaria. Son temas que nacen y emergen en países que van camino al desarrollo”. Es necesario seguir profundizando en estas materias para así continuar mejorando la distribución de los recursos hacia los ciudadanos chilenos.