Mejorar la administración de justicia: familia, un buen ejemplo

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 11 de octubre de 2011

Con ocasión del seminario organizado por el Juzgado de Familia de Punta Arenas se efectuaron diversas ponencias respecto a las materias de interés, pero aquella que generó un mayor interés a este columnista, fue la intervención del ministro de la Excelentísima Corte Suprema señor Héctor Carreño Seaman quien se refirió al funcionamiento de una mesa multisectorial que se hizo cargo de las deficiencias que el diseño legal de implementación de la nueva justicia de familia había instalado.

Qué duda cabe que desde el cercano año 2005, fecha de inicio de la nueva forma de administrar la solución de los conflictos de familia, hasta hoy se ha recorrido un camino breve, pero intenso que permite afirmar que hoy el funcionamiento del sistema es notoriamente más eficiente y evidentemente más cercano a la sociedad civil en su conjunto.
Entiéndase que no se trata de una crítica velada o abierta a los otros sistemas de administración de justicia, cada cosa a su tiempo, sino que de dar cuenta de un esplendido ejemplo de cómo las cosas, las instituciones y las personas pueden mejorar con los mismos recursos e incluso con las mismas normas durante un buen tiempo. Me quedo con dos criterios, que si bien es cierto no son netamente jurídicos, son los presupuestos para el funcionamiento de cualquier sistema jurídico: la colaboración y la integración. Efectivamente y más allá de la satisfacción mayor o menor que el ciudadano pueda tener respecto del sistema, es gratificante ver que más allá de las distancias, los procedimientos, las estructuras normativas y las diferencias, un grupo de personas trabaja día a día, codo a codo por mejorar un sistema en beneficio de las personas y, particularmente, de nuestros niños y niñas.

Se agradece la constatación de un esfuerzo muy humano para solucionar problemas de la humanidad.

Este ejemplo me lleva necesariamente a una reflexión respecto de tantos problemas que hoy nos aquejan como sociedad y en la cual parece no existir un ánimo de concordancia y concordia para avanzar en soluciones. Sin lugar a dudas que hay que dejar atrás las visiones de blancos y negros, en posiciones distantes, que no permiten una sola posibilidad de plomos o grises y concurrir, del mismo modo como el Poder Judicial encaró los problemas de la justicia de familia, para salir adelante en el entendido de obra por el bien común de los ciudadanos.

Buen ejemplo… así como se ha mejorado la justicia de familia, evidentemente podemos mejorar otros problemas cuya solución es predicamento de toda la sociedad, pues debemos generar conciencia que lo más fácil debiera ser poner de acuerdo a los seres humanos.