Pronto será época de elecciones, con promesas de todo tipo, algunas llevadas por la inmediatez o el corto plazo, otras con algo de ignorancia o desinformación como cuando se nos prometió que no habrían más perros vagos o que habría más infraestructura turística en Puerto Natales. Creo que estas elecciones deberían estar marcadas por la construcción de una visión de lo que Magallanes es y de lo que puede llegar a ser. No hacerlo sería hacer más de lo mismo, y eso no necesariamente traerá beneficios y desarrollo.
Hay muchas comunas que desde su nacimiento, como Laguna Blanca, Río Verde o Primavera, han sido gobernadas por décadas por los mismos alcaldes. Hoy no se ven con un destino provisorio ni de crecimiento, quizás porque su origen ganadero, hoy en el presente no es sinónimo de desarrollo. Basta ver las cifras de población residente versus las del registro electoral, bastaría medir la actividad económica en cada comuna y cuanto desarrollo trae consigo para darnos cuenta que ha faltado visión.
Frente a las próximas elecciones, las nuevas autoridades deben saber que no sólo necesitamos contar con más recursos para el desarrollo, sino que incentivos y principalmente voluntad de servir pensando siempre en los que vivimos acá. Sólo así, algún día las comunas rurales abandonarán la imagen de villa o poblado y la región se transformará en un lugar con desarrollo económico condicionado al desarrollo social de sus habitantes.
Pero siendo justos, la falta de desarrollo no sólo es responsabilidad de las autoridades locales, sino que también por la falta de voluntad o compromiso de los “chilenos del norte” y de las autoridades centrales. Estos chilenos que se dicen magallánicos sólo cuando andan por acá, y que los encontramos en algunos empresarios, en algunos funcionarios de gobierno, y funcionarios del Estado, cada cierto tiempo muestran su verdadero rostro.
Un buen ejemplo de esta falta de compromiso con la región y con las comunas rurales es Río Verde, pues la población no crece, y la actividad económica que hoy potencialmente podría beneficiar a sus habitantes y a los de Punta Arenas como la minería del carbón, demuestra que los discursos de la empresa son sólo titulares. La realidad nos muestra que la construcción del puerto como la de los caminos e instalaciones en su mayoría se hará con empresas que no son de la región.
¿Es que no hay constructoras en la región? ¿Por qué no se le da más posibilidades a más y pequeñas empresas? ¿Qué gana entonces Río Verde y Magallanes? Ni siquiera el camino será mejorado o pavimentado (salvo que lo haga el Mop) y menos la tributación quedará en la zona. Esta es la falta de compromiso de quienes no viven acá, y que teniendo las herramientas para dar más, sólo hacen lo mínimo como para que no digan que no dejan nada. Este tipo de desarrollo no es lo que necesita Magallanes, ni menos este tipo de empresarios o gerentes.
Del mismo modo, hemos sido testigo con vergüenza ajena, que generales de la República destinados a Magallanes muestran desprecio y desinterés por el desarrollo de la zona más estratégica y más vulnerable geopolíticamente. Aunque cueste creerlo, los generales de Carabineros y el del Ejército se fueron de un seminario organizado por el Consejo Regional, que trataba sobre Campo de Hielo Sur y las posibilidades de su desarrollo, poblamiento y conectividad. Es inaceptable, y sólo demuestra que están de paso, su esfuerzo consiste en controlar tropas, hacer desfiles, gastar el presupuesto asignado, y no aventurar más allá, pues su destino no es Magallanes, ya que generalmente terminan viviendo en el centro del país.
Magallanes no necesita de chilenos con falta de compromiso con el lugar que les da para vivir.