Del trabajo “Vicisitudes de un hidrógrafo de la Marina Real Británica” escrito por el contralmirante Carlos Quiñones López, resumo lo siguiente:
En San Juan, al sur de la península de Brunswick, pueden apreciarse nítidamente la isla Dawson y las cumbres nevadas de la cordillera Darwin; allí yacen los restos del capitán de corbeta Pringle Stokes, comandante del buque hidrográfico de su majestad británica “Beagle”, fallecido trágicamente el 12 de agosto de 1828.
Pese a las dificultades ocasionadas por el clima desconocido, Stokes cumplía con el objetivo de su misión y efectuaba levantamientos hidrográficos en algunos puertos del estrecho de Magallanes.
En marzo de 1828 los trabajos de exploración hidrográfica fueron divididos. La “Beagle” debía navegar el área de cabo Pilar al norte hasta la latitud de 47º en el golfo de Penas y la “Adventure” haría tareas complementarias en el Estrecho.
La “Beagle” exploró el golfo de Penas y prosiguió su tarea en el seno Otway donde tuvo que refugiarse a consecuencia de un fuerte temporal. En junio de 1828 Stokes manifestó: “Nada puede haber más espantoso y desolado que el escenario que nos rodea” y Carlos Quiñones dice: “La constante humedad hacía estragos en el personal que, expuesto casi de continuo a la lluvia, disponía para su propia protección solo de toscas vestimentas de lona pintada. El clima era infernal y en ese medio despiadado un hombre se siente morir”.
Tales condiciones climáticas adversas parece que influyeron en la tragedia de Stokes. El continuo batallar durante días y noches tormentosas agobiaron y extenuaron sus energías y destruyeron su espíritu de lucha. “Se puede decir que desde entonces el segundo comandante Skyring ejerció el control de la nave. En el viaje de regreso al sur el comandante Stokes permaneció encerrado en su camarote, sin ánimo e indiferente a todo lo que le rodeaba”, expone el contralmirante Quiñones.
Penurias similares sufría la “Adventure” en puerto Hambre. La falta de víveres frescos a excepción de carne de guanaco y algunas verduras silvestres, enfermaron de escorbuto a algunos tripulantes y un ánimo depresivo reinaba a bordo de ambas embarcaciones. Cuando el comandante King fue a visitar a Stokes lo halló enfermo en su camarote; pero aún decaído le manifestó su ansiedad de preparar su embarcación para un nuevo crucero. El día que concertaran para que la “Beagle” emprendiera su nueva peregrinación, un bote atracó al costado de la “Adventure” y sus marineros comunicaron la triste novedad de que Stokes se había disparado un tiro. Estuvo entre la vida y la muerte durante doce días, delirando y expresando que su buque era arrastrado por las olas y destrozado en mil pedazos al golpearse contra las rocas.
Carlos Quiñones dice: “Así terminó la vida de Stokes. Las duras penalidades de la navegación, la furia de las tempestades y las situaciones de continuo apremio que tuvo que afrontar durante tan largo tiempo, lo afectaron en tal grado que barrieron con su tenacidad, su entusiasmo y su recio espíritu”.
En la sepultura del marino hay una cruz y un texto que dice: “Comandante Pringle Stokes, R.N. HMS Beagle. Murió víctima de las angustias y tribulaciones sufridas en los reconocimientos de las costas occidentales y de Tierra del Fuego. 12 de agosto de 1828”.
En estas expediciones también perdieron la vida el teniente Ainsworth y el contramaestre John Corkhill, al volcarse su chalupa a causa de una racha de viento repentina, el “willywowl” de los viejos marinos. Décadas más tarde, en Inglaterra, el comandante Fitz Roy, que también había capitaneado la “Beagle”, se suicidaba.