A eso de la una de la madrugada de ayer me presentaron a una mujer a la que apodan “El Disco Pare”.
Después de las doce de la noche no la respeta nadie.
Se me vino esto a la mente porque quiero hablar algo de un tema público.
Está desprestigiada la política chilena.
Ejemplos abundan y hasta encuentro razón a parte de la juventud cuando ve a la política como una especie de peste, donde abundan las malas prácticas y las torvas intenciones.
Lo lamento por los políticos de prestigio y trabajadores.
No se rían. Los hay…son una especie en extinción, pero los hay.
Son los menos. Su prestigio se contamina con el desprestigio de la inmensa mayoría.
El siguiente relato refleja en algo esta desacreditada actividad a nivel mundial, porque el desafecto por la política no es cosa chilena. Se da en todos los países.
Mal de muchos…
El hecho es que en un conocido Club de Canes de Santiago se encontraban reunidos con sus respectivos perros, cinco encopetados socios: un ingeniero, un contador, un químico, un experto en informática y un político. Por supuesto, cada uno decía que su perro era el más inteligente y astuto de todos.
Entonces, resolvieron competir respecto de las “gracias” de sus mascotas.
El ingeniero se paró de la mesa y llamó a su perro:
- ¡¡“Escalímetro!! ¡Ven para acá y muestra tus atributos…!
El perro dio un salto y se dirigió al pañol del club, tomó unas placas y unos listones de madera, armó una casita y se metió adentro.
- ¡Excelente! –exclamaron todos. No se puede negar que el perro tiene su gracia
- Eso no es nada. Miren lo que hace el mío –dijo el contador.
- ¡”Formulario”! ¡Ven para acá y muestra tus habilidades…!
El perro se fue corriendo a la cocina del club y volvió con doce galletas, las que dividió en cuatro montones de tres galletas cada uno.
- ¡Extraordinario! –dijeron todos. No se puede negar que se trata de un animal muy sagaz.
- Es que ustedes no han visto a mi perro –dijo el químico.
- “!Cuántico”!, ¡Levántate y muestra tus gracias…
El perro fue a la heladera del club, tomó un litro de leche, luego un vaso y lo llenó sin derramar una gota.
- ¡Eso es increíble! –exclamaron todos. Está como para llevarlo a la televisión.
- Esperen…todavía no han visto a mi cachorro –dijo el experto en Informática.
“!Megabyte”! ¡Es hora de que hagas tus gracias…!
El perro encaminó sus patas hasta la computadora del club, la encendió, comprobó que no tuviese virus, mejoró el sistema operativo, mandó un e-mail y luego se puso a jugar solitario.
- ¡Maravilloso! –gritaron todos.
Luego miraron al político, cuyo perro estaba echado a sus pies y durmiendo un sueño que parecía de Congreso.
- Y el tuyo, ¿qué sabe hacer?
- Bueno, aunque parece flojo, este perro es un genio.
- “!Elecciones! ¡Ha llegado tu hora…!
El perro del político se paró, se comió las galletas, se tomó la leche, borró todos los archivos de la computadora, se meó en la pantalla, miró en menos a los demás perros, pidió un bono y una jubilación anticipada y quitándole la casita a “Escalímetro” se echó a dormir.
(Cualquier semejanza con hechos de la vida real…¡es la pura y santa verdad)