La convivencia en sociedad y su estado de peligro

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 13 de septiembre de 2011

La definición de derecho del profesor Argentino Abelardo Torré, en su libro “Introducción al Derecho”, es la siguiente: “El derecho es el sistema de normas coercibles que rigen la convivencia social”. Mi interés en esta oportunidad es referirme a la finalidad del derecho, que es, propender o asegurar la convivencia social.

Si las personas actuaran regidas por un principio de rectitud permanente, cuestión que por cierto no acontece, la existencia de normas jurídicas que regulen la convivencia social no se justificaría. De esta forma tampoco se justificaría la existencia de los órganos que administran justicia, los operadores del sistema judicial, ni las instituciones que aseguran el cumplimiento de las resoluciones judiciales.

Pero acontece que el ser humano es imperfecto y las más de las veces no actúa conforme a lo correcto, así como en otras tantas, queriendo actuar correctamente las circunstancias materiales no se lo permiten.

De esta forma, ante la posibilidad real de acciones incorrectas que afecten los derechos de las personas se levanta el ordenamiento jurídico y todo el sistema que forma parte del mismo para su aplicación y cumplimiento.

Pero, ¿qué podemos esperar del derecho, del ordenamiento jurídico y de las leyes que lo componen si además de las acciones incorrectas que se ejecutan por la especial naturaleza imperfecta del ser humano, se agregan acciones que en forma premeditada, con conocimiento e intensión, se ejecutan para alterar la convivencia social?; la realidad de las cosas es que en dicho contexto no importa la bondad de las leyes, la eficiencia de los jueces, la sagacidad de los abogados o el tesonero esfuerzo de las policías…nada bueno se puede esperar.

Lo anterior lo señalo a propósito de los actos de violencia registrados a propósito de otro once de septiembre, que son graves, pero a la vez, son la manifestación o consecuencia de otros actos de violencia de menor entidad, pero de gravedad importante que han operado un tiempo en nuestra sociedad. La violencia se manifiesta de diversas formas y su desarrollo va de menos a más, se inicia por desprecios o denostaciones físicas o verbales, continúa con expresiones físicas de intolerancia y sigue su desarrollo hasta llegar al atentado contra los bienes y contra la integridad física de las personas.

Creo firmemente que estas manifestaciones de violencia son precedidas por actos menores de intolerancia, así vemos como expresiones como derechista o izquierdista son utilizadas con mayor virulencia que antes, así vemos como la tolerancia al pensamiento distinto está permanentemente a prueba, así vemos como la exclusión de la gente violenta no siempre es oportuna y eficaz lo que nos conduce como sociedad a un despeñadero del cual no bastan las leyes para salir.