Robert Falcon Scott y sus hombres llegaron a la Antártica a bordo del viejo Ballenero Escocés “Terra Nova” en enero de 1911. Sus preparativos habían durado cerca de un año; Scott, inspirado por los éxitos de su antiguo segundo Ernest Shackleton, a bordo de la expedición del “Nimrod”, decide emprender una nueva expedición. Su objetivo: ser los primeros seres humanos en pisar el Polo Sur de la Tierra, así como desarrollar investigaciones científicas desde Cape Evans, su Base Antártica cerca de la Bahía de McMurdo. Disponía de 17 ponis, 30 perros Huskies Siberiano y tres vehículos oruga. Roald Amundsen, un famoso explorador noruego, estaba preparando una nueva deriva Artica desde el Estrecho de Bering y con el fin de alcanzar el Polo Norte. Sin embargo, en septiembre de 1909, tras el doble anuncio de los americanos Cook y Peary de sus respectivas llegadas al Polo Norte, Amundsen, en secreto, cambia sus planes dirigiéndose al Polo Sur. Sabe que compite contra Scott y que traiciona a su mentor Nansen (que a su vez tenía planes de realizar una expedición al Polo Sur), por lo que decidió callar. En junio de 1910, el “Fram” se hace a la mar rumbo, oficialmente, al Estrecho de Baring.
En enero de 1911, el “Fram” fondea en la Bahía de las Ballenas (situado a 60 millas más cerca del Polo Sur que la Base de Scott en McMurdo). Son 9 hombres y 116 perros. Establecen su Base sobre la Barrera de Ross en la Antártica y la bautizaron como Fram Heim. Hasta la llegada de la noche antártica, el 21 de abril, organizaron la base y establecieron diferentes depósitos de provisiones en los 80º, 81º y 82º Sur. El 8 de septiembre de 1911, Amundsen y sus 4 compañeros: Helmer Hanssen, oficial experimentado y especialista en perros; Sverre Hassel, aduanero y conductor de trineos; Olav Bjaaland, campeón de esquí; Oscar Wisting, arponero de ballenas, avanzan rápidamente a razón de 13 millas náuticas por día, con 13 perros por trineo. En los 85º latitud Sur y frente a una cadena montañosa detienen su avance. Han de salvar el Glaciar Axel Heiberg, plagado de grietas. Comienza entonces una ascensión terrorífica. La Expedición de Scott pronto comenzará a pagar las consecuencias de decisiones equivocadas. Los vehículos oruga se averían casi inmediatamente. El 10 de diciembre de 1911, al pie del Glaciar Beardmore (84º), los británicos se detienen. Los ponis se hunden en la nieve profunda y al traspirar por todo el cuerpo, su piel se congela. Scott da la orden de sacrificarlos, error que también cometió en 1909, la expedición de Shackleton, que fracasó en su intento de alcanzar el Polo Sur el 3 de enero de 1912, en los 87º 32´ de latitud Sur, Scott elige a los cuatro hombres que van a acompañarle hasta el final: Edward Adrian Wilson, Lawrence Oates, Henry Robertson Bowers, Edgard Evans. Aún les quedan 169 millas para el Polo Sur. A las 15:00 hrs. del viernes 14 de diciembre de 1911, un grito simultáneo de “¡¡¡Alto!!!”, surge de las gargantas de los 5 noruegos: los 90º de latitud Sur, el Polo Sur de la Tierra. El 17 de enero de 1912, los ingleses llegan oficialmente al Polo Sur. Habían sido derrotados en su carrera hasta el Polo. El regreso fue penoso y lleno de desafortunados acontecimientos, todo esto registrado lúcidamente en la bitácora del capitán. El 29 de marzo 1912: “Afuera, delante de la puerta de la carpa, todo el paisaje, es una terrible ventisca, resistiremos hasta el final, la muerte ya no puede estar demasiado lejos: es una lástima, pero no creo poder seguir escribiendo. Por el amor de Dios, cuidad de nuestras familias”. R. Scott.
El 12 de noviembre de 1912, la expedición de Atkinson encontró la carpa semienterrada en la nieve. Bowers estaba envuelto en su saco y Wilson tenía las manos cruzadas sobre el pecho, parecía que ambos habían muerto mientras dormían. Scott yacía con medio cuerpo fuera del saco y uno de sus brazos extendidos hacia Wilson. A la edad de 43 años el Capitán de la Armada Británica, Robert Falcon Scott, había sido el último en morir.