Debido a que las últimas semanas han registrado una sequía de ganadores en algunas categorías del popular juego de la Lotería de Concepción, paradógicamente se ha observado un diluvio de ilusionados apostadores que repletan las agencias de juegos de azar, las que a su vez hacen votos para que “no se corte el hilito” y se siga acumulando, o en el mejor de los sueños, sean los anfitriones del ojalá único ganador del premio más grande entregado alguna vez por este tipo de juegos.
Tanta ha sido la expectación de la gente ante un acontecimiento que podría cambiarles la vida, que populares medios de comunicación a nivel nacional han entrevistado al profesor Danny Perich, reconocido profesor de matemáticas de nuestra zona. Algunos interpretan que además del prestigio que ya posee como docente, ahora su figura podría convertirse en la versión magallánica del mítico Carlos Jabob Helo, o más conocido en los 70 y 80 como “el mago de la Polla Gol”.
Pero nada más lejos de la realidad. El profesor Perich ha dejado claro que su aporte es esencialmente académico en el ámbito de las probabilidades, apoyado en las cifras y cálculos estadísticos. No hay fórmulas mágicas y si bien siguiendo algunos consejos nos podríamos aproximar a un feliz resultado, aún no se encuentra la forma de conseguir manejar el principal ingrediente de esta pócima: la suerte. Así de simple, o mejor dicho, así de complejo.
En www.sectormatematica.cl, el docente entrega algunas condiciones que podrían aumentar las probabilidades de celebrar, aunque revertir ese 0,0000002% o poseer la combinación triunfadora entre 4.457.400 posibilidades, es tan difícil como … “ganarse el Kino”. Pero me permito citar la página y felicitar a su administrador, ya que además de ser un sitio útil e interesante en el estudio de las matemáticas, acerca a través de este tipo de temas a muchas personas que con sólo escuchar el nombre de esta ciencia, somatizan todo tipo de dolores y traumas imaginarios o reales. El estudio de la matemática representa un desafío intelectual de altísimo nivel, en que la lógica se sirve del razonamiento para aplicar conocimientos que involucran desde la aplicación de algoritmos hasta pensamientos creativos.
Pero volviendo a la dinámica de los juegos de azar, su publicidad nunca se centraría en las estadísticas o probabilidades para obtener un premio, ya que estas escuálidas y casi insignificantes posibilidades que tenemos ud. o yo de convertirnos en millonarios, si las analizáramos racionalmente entonces mejor guardaríamos en un tarrito el valor de los boletos, ya que después de algún tiempo tendríamos algo seguro. Pero parece infinitamente más atractivo invertir esas pequeñas cantidades en ilusión, en creer que esa mágica sonrisa del destino quizás nos tenga como destinatarios. Una de las premisas publicitarias de los juegos de azar es mostrar que los ganadores son personas comunes y corrientes, y no necesariamente gente exitosa. El apostador mira al ganador en un afiche y piensa: ¿si se lo ganó él, porqué yo no? Este fenómeno se llama “verosimilitud con el modelo”, y nos impulsa a realizar la misma conducta (jugar) que el afortunado ya que pensamos recibiremos la misma consecuencia positiva que tuvo él, o sea ganar. Finalmente si el apostador necesita cierta seguridad ante este mounstruo estadístico que es casi imposible de derrotar, es que para cada sorteo se valdrá de algunas cábalas (entendidas como actos muy propios de tipo ritualista, cercanos a las supersticiones, las que son creencias que no tienen fundamento racional y consisten en atribuir un carácter mágico u oculto a determinados acontecimientos). Aunque algunos opinen lo contrario, el azar no sabe de justicia, divinidad ni control de alguna parte, simplemente ocurre. Pero a pesar de todo, el derecho a la ilusión siempre estará. ¡Buena suerte!