Fumando espero…

por Jorge Abasolo | jabasoloaravena@gmail.com | 4 de abril de 2011

Se los digo yo que estoy consumiendo casi diez cigarrillos diarios.

Dejar de fumar es tan difícil como capar a un zancudo, pero vale la pena intentarlo.

¿Cómo va a ser fácil dejar esta porquería si consideramos que 4 millones 790 mil chilenos tiene esta adicción?
Lo alarmante es que esta cifra incluye una estadística más preocupante aún: uno de cada tres escolares chilenos entre 13 y 15 años es fumador.

Mi vecino, un mocoso de 11 años fuma más que gitana vieja. Como es petiso, cuando se pone el cigarro en la boca parece martillo.

Parece que muchos cabros se sienten hasta más seguros con un pucho entre los dedos.
A lo largo de todas las guerras del siglo 20 murieron algo más de cien millones de personas. El siglo pasado fue el más mortífero en cuanto a bajas en conflictos bélicos. Cabe la pregunta de rigor: ¿es la guerra el principal flagelo generado por el hombre?

No, ya que el tabaco casi empata el número de muertes causadas por todas las guerras del siglo pasado.
Estudios de la OMS señalan que más de cien millones de personas murieron a lo largo del siglo 20 a causa del tabaquismo.

Hay que preocuparse chiquillos. Hay demasiadas buenas razones para dejar esta malsana costumbre. Si usted deja de fumar, a los 20 minutos la presión, el pulso y la temperatura se normalizan. A las 24 horas disminuye el riesgo de infarto cardíaco; a los tres meses mejora la circulación, y la función pulmonar aumenta en un 30 por ciento.
Por eso doy la bienvenida a la reforma a la Ley del Tabaco, que prohibirá fumar en discotecas y faculta al Ministerio de Salud para aplicar mayores multas.

De este modo la ley chilena se tornará menos tolerante y se pone casi a la altura de la de un país como Brasil -hasta el momento- el más exigente en este sentido.

El proyecto será enviado a fines de este mes al Congreso con carácter de urgencia simple. Entre otras novedades, contempla el hecho de prohibir fumar en lugares públicos cerrados.

¿Será necesario abundar en que se trata de una medida largamente esperada?

Es claro que la iniciativa chilena pudo haber sido tomada antes, como dijeron los expertos.

El hecho es que con la reforma a la ley del tabaco, se concede a los seremis de Salud la facultad para fiscalizar y sancionar el incumplimiento de la norma. Actualmente, la Autoridad Sanitaria sólo puede cursar una infracción, la que se deriva a los juzgados de policía local o de letras, dependiendo de la gravedad de la falta y multa asignada.

Esto ha sido hasta hoy letra muerta, pues la dificultad que ha tenido la fiscalización de la ley radica en que la Seremi de Salud se limita a cursar un parte, el que debe presentarse a los juzgados de letras o de policía local. Bien sabemos que estos juzgados están saturados de trabajo, razón por la cual –en la práctica- las más de las veces no hay sanción.

Sin duda, una iniciativa antipática para muchos (los fumadores) aunque esperada por una inmensa mayoría silenciosa, que termina con la separación de ambientes para fumadores y no fumadores.