A la mayoría de la población el nombre de Javier Fano le resulta altamente desconocido. Es el presidente de los estudiantes de la Universidad de Talca, que como institución regional no posee el foco de atención nacional de los medios que ostentan los poderosos planteles de la Feuch o la Feuc, con los ya famosos Camila Vallejo y Giorgio Jackson, respectivamente. Pero lo que llama la atención de este joven provinciano, es que ha levantado la voz dentro de los estudiantes de educación superior para llamar al diálogo, para denunciar que la violencia se ha apoderado de las manifestaciones populares que si bien buscan remover las conciencias de una educación que debe mejorar, cobra víctimas inocentes a manos de encapuchados que se sienten con el derecho a destruir lo que encuentran a su paso. Más allá que sean 200 entre 20.000, el daño que provocan resulta tan grave como injusto para quienes no tienen nada que ver. Tan triste como la historia del muchacho de 16 años que quemó un auto a vista y paciencia de todos (madre drogadicta y ausente, padre obrero que trabaja todo el día, cinco hermanos y un hogar altamente carenciado); es que después de haber sido apresado por carabineros y reconocido que perpetró el delito, se haya ido para la casa por determinación de Tribunales.
Fano ha criticado que la violencia se ha escapado de las manos y que la legitimidad de las demandas de los estudiantes se ha desvirtuado en un movimiento que ha politizado e instrumentalizado a sus propios protagonistas.
Sus detractores lo acusan de traidor, que ha hablado en nombre de los estudiantes cuando en realidad ha sido desaforado por la Fech debido a su intención de retomar las clases en paralelo a las negociaciones, que pertenece a la Udi (él dice que no tiene militancia) y pretende boicotear el movimiento estudiantil, que es un vendido porque evaluaba que la Iglesia podía mediar en el conflicto, que se encuentra coludido con los poderes fácticos porque apoya que los estudiantes se sienten a una mesa con parlamentarios de nuestro país. Ha recibido insultos, amenazas y hasta golpes, pero a pesar del desprecio de los que hace poco eran sus camaradas de lucha, se ha mantenido firme llamando a la cordura, a no perder el año académico, a seguir buscando la equidad en el costo de la educación, a fortalecer a las universidades regionales tanto en calidad como en oportunidades para que los mejores sigan aportando a las provincias y no tengan que emigrar a la capital que ofrece mejores oportunidades.
No sé Ud., pero cuando Camila Vallejo mira hacia el lado al escuchar las preguntas acerca de los destrozos en las manifestaciones, cuando algunos representantes adultos que lideran apoyan las capuchas de los desadaptados de siempre, cuando el auto del ex Presidente Lagos es pateado y escupido por universitarios que gritan como energúmenos que ellos “piensan”, al mismo tiempo que toman una postura física más cercana a un matón de bar que a un estudiante, cuando a veces Carabineros oprime a los que no son debido a la confusión, cuando tenemos un grupo de adolescentes dañando seriamente su salud en huelgas de hambre, cuando observamos que dos estudiantes han sufrido graves accidentes en los colegios en toma; es que pienso lo necesario que son los Javier Fano en este momento. Estos “rebeldes en contra de la rebeldía” ostentan una posición difícil e incomprendida por la mayoría. Cuando se logre una solución no serán reconocidos por nadie, ya que los aplausos se los llevarán quienes mostraron radicalidad en su postura; pero en realidad, los grandes acuerdos en este tipo de conflictos los logran quienes acercan posiciones y tratan de negociar, en una realidad compleja y en que debemos estar todos.