Vivimos en un mundo en que todo es posible. Según el comentarista Emilio Cárdenas, de La Nación de Buenos Aires, no sería raro que si Hugo Chávez tiene problemas para seguir gobernando, lo reemplace su hermano Adán. El ejemplo lo dio La Habana, donde Chávez fue operado dos vceces junio y desde entonces sólo se le ha visto en compañía de los longevos hermanos Castro
“Adán, señaló Cárdenas, no tiene el carisma de su hermano Hugo. Pero tiene una importante experiencia acumulada... Ha sido Secretario de la Presidencia, embajador en Cuba y Ministro de Educación. A los 58, años es ahora gobernador del Estado de Barinas, donde la familia de Chávez ocupa -con total descaro- las principales posiciones políticas....”.
La enfermedad del Presidente venezolano (inicialmente un “quiste pélvico”; un cáncer en definitiva) obligó a suspender una cumbre regional, prevista en Isla Margarita. Pero el anuncio, justificado en que Chávez “se encuentra en medio de un proceso de recuperación y tratamiento médico sumamente estricto”, confirmó que su problema no es menor. El jueves, finalmente se oficializó el diagnóstico.
Previamente la Associated Press había citado a especialistas que señalaron que la dolencia de Chávez “suele originarse por una diverticulitis que se rompe, problemas rectales, cáncer, fístulas rectales o afecciones de la próstata”. La incertidumbre explica los rumores. Es lo que suele ocurrir cuando se enferma una autoridad, más aun si se trata de un personaje controvertido. Chávez no ha disimulado sus deseos de seguir en el poder. Nunca como en este caso se puede decir con tanta propiedad que el hombre propone y Dios dispone. Su propia madre pidió a los venezolanos que rezaran por la recuperación de Hugo.
Aparte de Fidel Castro, quien terminó cediendo posiciones a su hermano Raúl, en América Latina el caso más grave de una enfermedad presidencial es el cáncer (controlado) que afecta al paraguayo Fernando Lugo. Sin embargo, es en Argentina donde se ha profundizado más en la historia médica de sus líderes políticos. En la actualidad la salud de Cristina Fernández no le impidió anunciar su repostulación presidencial. Pero está la incógnita de la caída que sufrió hace unos días. Según afirmó, ese es un golpe del cual se repondrá. Sólo hay un golpe (alusión a la muerte de su marido Néstor Kirchner), que no superará.
El tema es complejo. Se recuerda que en la Segunda Guerra Mundial todos los dirigentes políticos sufrían alguna enfermedad, combatida con drogas (ilícitas en más de un caso), alcohol y “sangre, sudor y lágrimas”.
En esos tiempos los malestares se podían esconder. Hoy las cámaras, grabadoras y celulares omnipresentes obligan a un mayor cuidado. Eso explica las publicitadas fotos de Chávez con sus anfitriones en La Habana, pero no el silencio de su twitter. En Brasil se recuerda que en 1985, en un difícil momento de la transición a la democracia, con la complicidad de los médicos, se arregló al Presidente electo Tancredo Neves “para la foto”. Poco después murió, pero el peligro estaba conjurado.
Confiemos en que no sea el caso del venezolano.