Ha pasado más de un mes del desborde del río de las Minas, y aún están presentes parte de sus efectos, principalmente en los vecinos del sector inundado. Hemos escuchado anuncios millonarios de diversas autoridades, han existido campañas para recaudar fondos, incluso con más publicidad que efectividad han pasado por el barro ex futbolistas y algunos artistas.
Sin embargo, la sensación de abandono y de tragedia sigue permanente, ya que con lluvias de menor intensidad, importantes sectores vuelven a inundarse, y el daño no ha sido mitigado o minimizado con la intervención del Estado.
El invierno no ha llegado aún, y se han perdido días valiosos para hacer una recuperación de la red de drenaje de aguas lluvias. No hay un diagnóstico del tipo de daño de la infraestructura, ni menos un orden de prioridad para apurar el normal funcionamiento. No sirve que el Serviu tenga solamente contratos de limpieza de sumideros o que considere plazos extensos como si se tratara de un año normal, ya que el barro está en los colectores y con el tipo de material fino en ausencia de agua empieza a endurecerse o cementarse. Claramente estamos en presencia de un problema de prioridad y de eficacia, que se fundamenta en la falta de empatía o de urgencia de parte de algunas autoridades que parecieran subcontratar hasta la responsabilidad.
El sentido común no sabe de hidráulica, pero es certero al imponerse en los vecinos, quienes han solicitado en reiteradas ocasiones la necesidad urgente de limpiar la red de colectores.
Acá ha faltado sentido de urgencia, pues a varios días de haber realizado la jornada de solidaridad, los dineros entregados a la Intendencia aún no han sido traspasados a los damnificados. ¿Estarán esperando que algún ministro venga a entregar el aporte de los magallánicos?
El río trajo harto sedimento, piedras y ruido, pero la normalización de la ciudad ha traído ruidos que son menos gratos que el ruido de las aguas. Aun cuando el gobierno haya invertido importantes recursos y haya señalado que de ser necesario habrá más recursos, lamentablemente la inversión no ha modificado la realidad de cientos de familias que a más de un mes mantienen calles, patios y parte de sus viviendas con barro y sedimento. Han venido cuatro ministros (tres presidenciables), y han quedado un puente mecano, una pasarela, y parte de la entrega de las “tarjetas” para compra de materiales de construcción. Se han anunciado apoyos a través del Fosis y Sercotec, pero aún hay familias que no han recibido apoyo, y desde ya les han dicho que no lo recibirán por ser arrendatarios y no dueños del inmueble donde viven.
Por otra parte, hay situaciones que se deben aclarar, principalmente a los vecinos afectados, y a la comunidad, como las que dicen relación con importantes contratos de limpieza de calles, que comprometiendo importantes des-
pliegues de personas y de maquinaria, no se han visibilizado como todos esperábamos, y como se necesitan.
Queda mucho agua por pasar bajo el puente, y por lo mismo esperamos que el gobierno no siga subcontratando la responsabilidad de actuar con prontitud y sentido de urgencia. Una emergencia da para actuar con mayor celeridad, pero no para hacer cualquier cosa y a cualquier precio, y menos para creer que sólo se puede trabajar de lunes a viernes.