El libro de Lagos

por Jorge Abasolo | jabasoloaravena@gmail.com | 12 de diciembre de 2011

Llego puntualmente al lanzamiento del libro “El Chile que viene”, de Editorial Catalonia.

Gabriela Valdivieso (¡pechocha ella!) ha tenido la gentileza de pasármelo unos días antes y lo he escarmenado con pasión de fanático.

En la presentación, Giorgio Jackson deja en claro que está muy de acuerdo con gran parte del libro pero formula al público algunas interrogantes: ”De no haber sido derrotada la Concertación, ¿se habría hecho este libro?” Admite tener ciertas suspicacias, pero dice que lo va a terminar de leer con freno en la mano.

Ricardo Lagos habla con voz engolada, solemne y como recién bajando del podio de prócer que el PPD aún le debe.
El hombre se impone por presencia. Señala que es hora de que la Concertación no siga achacando a la Derecha la negativa a cambiar el sistema binominal.

Y tiene razón. Esa cantinela parece promesa de Anita Alvarado, la geisha chilena: está hecha para romperse. Aliancistas y concertacionistas ahora se sienten cómodos con el sistemita. Sienten que el feudo les pertenece, razón por la que cambiar el binominal es como pedirles que rebajen la dieta parlamentaria o fijen un máximo de años para ser parlamentario.

Lagos habla para la historia. Se sabe respetado y a veces demora la frase esperando que las cámaras lo tomen en su mejor pose.

Dijo muchas cosas, aunque se me grabó una: es hora de que los políticos abran la mente y dejen de solazarse en fruslerías.

De paso, subraya que la clase política debe mejorar su standard, pues hay diputados que con tal de quedar bien con sus electores adoptan más posiciones que el Kama-Sutra.

El cóctel final es interesante. Me acerco a Pancho Vidal y me dice que me recibe cuando quiera. Vidal habla fuerte y claro, parece estar ensayando permanentemente una salida en la TV, esa que echa tanto de menos.
Un par de viejas con más años que un cerro comentan la indumentaria de los asistentes. No sé quienes son pero están más pintadas que gitana en decadencia. Deben tener sus buenos años porque encuentran que Ricardo Lagos está cada día mas parecido a Pedro Enrique Alfonso, un político radical de los tiempos en que las cartas aéreas las tiraban con honda.

Me tomo el primer champagne con el cineasta Silvio Caiozzi, a quien no me imaginaba tan chico. Da la impresión de que estuviese parado muy lejos. Con sombrero de copa y parado arriba de un cajón de manzanas no llega al metro 80. Simpático el hombre.

Ricardo Lagos me dedica el libro y me promete una entrevista. Soy interrumpido por un imberbe (¿o imbécil?) de CQC, programa cada día con más superávit de irreverencia y déficit de talento.

¡Qué falta de creatividad en nuestra famélica pantalla chica!

Una señora desgarbada y con menos carne que empanada de estadio me pide que le traiga un canapé. Le hago ver que no tengo nada que ver con el cóctel y me queda mirando con cara de “no te creo”.

“El Chile que viene” (Catalonia) es un libro de 388 páginas, ideal para comenzar a tutearse con la lectura durante este verano.
Me retiro con el libro bajo el brazo, una empanada en la mano y un par de whiskys en la guata.

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