Desde aquel remoto pabellón de Fuerte Bulnes, pasando por el hospital del doctor Thomas Fenton destruido durante el motín de los artilleros, hasta el flamante de la Caridad en calle Bories entre Yugoslavia y Sarmiento, entidad instituida por la Junta de beneficencia el 2 de agosto de 1899, podemos manifestar que marcaron un período importante en el historial clínico de Magallanes; pero hoy tenemos un nosocomio nuevo de excelente y apropiada arquitectura.
En el libro de Robustiano Vera, uno de nuestros primeros indagadores, se inscribe la siguiente nota: “Hospital de Punta Arenas. Santiago, 18 de mayo de 1892. Visto el oficio del gobernador de Magallanes, de 18 de abril último, número 84, la solicitud adjunta y lo informado por el Consejo Superior de Higiene Pública, decreto: Destinase la cantidad de $8.000 a la construcción de un hospital en Punta Arenas. El gobernador de Magallanes procederá a pedir propuestas públicas para la ejecución de la obra, debiendo ser acompañada cada propuesta de una fianza calificada por el tesorero fiscal. Autorízase al referido funcionario para que gire contra la Tesorería fiscal respectiva hasta por la expresada suma, debiendo rendirse cuenta documentada e instruida de su inversión cada tres meses. Dedúzcase el gasto del ítem 9º de la partida 6ª del presupuesto de colonización. Refréndese, regístrese, tómese razón y comuníquese. Montt”. El documento está firmado por Juan Castellón.
Después de esta construcción de material ligero se alzó el imponente edificio de calle Angamos, recientemente desocupado para dar paso al ingente Hospital Clínico de Magallanes en avenida Eduardo Frei. Esta es una construcción que enorgullece a la ciudad de Punta Arenas, con dependencias dedicadas a varios servicios y especialidades, tales como: Medicina interna, neurología, cardiología, hemodinamia, radiología, urología, cirugía vascular, nefrología, endocrinología y nutrición, pediatría, neonatología, oncología, neurocirugía, cirugía general y digestiva, cirugía maxilofacial y odontología, kinesiología, broncopulmonar, gastroenterología, reumatología hematología, traumatología, dermatología, oftalmología, otorrinolaringología, ginecología, anestesia y reanimación, medicina intensiva, imagenología, resonancia magnética, anatomía patológica, farmacia, radiología y laboratorio de análisis clínicos.
Los cuartos que acogen a los enfermos son sobrios y agradables. El paciente recibe una atención dinámica y permanente, humana. Sus camas automáticas se adaptan a las necesidades de reposo y la limpieza brilla por todas partes. El edificio es sobresaliente, de proporciones y desde sus amplios ventanales se escudriña un hermoso panorama que sólo se oculta detrás de las persianas de la noche; realidades que el enfermo capta con agrado, en tanto es atendido con prolijidad y esmero y tratado con: “Respeto, compromiso y calidad”, como reza su folleto informativo.
En el curso de tantos años, desde la Colonia, hemos apreciado que la atención hospitalaria ha ocupado diversas construcciones, empezando por aquel legendario pabellón de Fuerte Bulnes y el hospital destruido durante el borrascoso motín de los artilleros; luego por la amplia edificación de material ligero de calle Bories en el sitio cruzado por la diagonal Don Bosco, después por el sólido y moderno edificio de calle Angamos y ahora por este conjunto de calidad en avenida Eduardo Frei, que observamos con agrado y reconocimiento: El Hospital Clínico de Magallanes.