El 11-S en Santiago de Chile

por Jorge Abasolo | jabasoloaravena@gmail.com | 19 de septiembre de 2011

No quise revelar en exclusiva estos archivos que desclasifiqué de mi bitácora personal, para no alarmar a la ciudadanía.
Mis fuentes dejan establecido de modo meridano que los atentados terroristas perpetrados hace diez años en las ciudades de Nueva York y Washington estaban dirigidos a ser cometidos exclusivamente en la ciudad de Santiago de Chile.

Según mis fuentes, dos terroristas de algún lugar de Oriente llegaron a Santiago con la férrea determinación de ejecutar el castigo de Alá para con los infieles. Pero ello no pudo llevarse a cabo. He aquí el itinerario que tuvieron que seguir y del por qué los hechos no fructificaron en la capital de Chile.

SABADO, 23:45. Llegan a Santiago vía aérea desde Brasil. Salen del aeropuerto y toman un taxi. El taxista los cala por el espejo y al ver las caras de no chilenos que tienen, los pasea por la ciudad durante hora y media. En plena Alameda se sube un cómplice del taxista que les roba las maletas y los deja tirados frente a La Moneda.

DOMINGO, 01:25. Cuando logran recuperarse un poco, aparece un joven flaite y se produce el siguiente diálogo. ¿Así que eres afgano? ¡Agárremela con las dos manos!

LUNES, 4:30. Al despertar luego de la paliza, los dos terroristas logran llegar a la Plaza de Armas, donde les roban el pasaporte. Arriendan un auto y se dirigen por la autopista al aeropuerto comodoro Arturo Merino Benítez. En plena Alameda los bloquea un grupo de estudiantes encapuchados que les lanzan bombas Molotov. Angustiados, los terroristas piden algo de dinero para bencina a dos jóvenes estudiantes, quienes los mandan al diablo porque no están ni ahí con el lucro. Uno de los terroristas es confundido con un directivo de La Polar y los estudiantes lo agarran a piedrazas. Salva ileso.

LUNES, 12:30. Intentan abordar un avión para hacerlo caer sobre Santiago. Lan está en huelga y los empleados impiden que despegue cualquier otra línea aérea. Los empleados y pasajeros acampan dentro del aeropuerto y deciden hacer comida para todos en una especie de olla común. Gritan consignas contra el gobierno y llega gendarmería. Uno de los terroristas trata de hacer una llamada desde un teléfono público, pero éste le devuelve las monedas. Parece que el teléfono está malo.

MARTES, 11:20. A esta altura del día, los saboteadores discuten entre sí. ¡No saben si destruir Santiago es un acto terrorista o un acto de caridad!

MARTES, 15:45. Para saciar el hambre, se dirigen al Mc Donald del aeropuerto Arturo Merino Benítez. Piden un pollo con papas fritas, dos completos y una Coca-Cola gigante.

MIERCOLES, 08:20. Ambos terroristas se recuperan de una infección intestinal en la Asistencia Pública. Luego son derivados al Hospital de Talca.

VIERNES, 03:20. Los terroristas escapan del país por un paso fronterizo. Juran por Alá nunca volver a intentar nada en esta ciudad llena de smog.