Ejercicio democrático

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 24 de abril de 2012

Hace poco más de una semana se realizó en la ciudad de Punta Arenas un proceso de elección, denominado primarias que definió el candidato a alcalde para la ciudad de Punta Arenas que será el abanderado de la Concertación de Partidos por la Democracia.

En más de una oportunidad he señalado por medio de este espacio que los valores o las buenas conductas que pretenden las normas, son sólo ello: pretensiones; el ordenamiento jurídico aspira a la realización de valores y de buenas conductas por parte de los ciudadanos, con el objeto de procurar la paz social y el bienestar de todos, pero no puede imponer a todo evento las buenas conductas, pues de otra manera no existirían delincuentes, deudores, incumplidores de contratos, infractores, etc… porque las circunstancias de la vida o la sola voluntad de las personas llevan a dichas situaciones.

Anotado lo dicho anteriormente, las normas jurídicas no obligan indefectiblemente a que las personas cumplan sus compromisos, sólo le exigen su cumplimiento bajo apercibimiento de aplicar una posible sanción si no lo hacen: las normas jurídicas no imponen conductas de vida, sólo invitan a cumplirlas y ha señalar el costo para el sujeto que no las cumple: el ordenamiento jurídico no transforma a una persona en buena, sólo le indica el buen camino a seguir. Es por ello que existen cárceles, procesos penales, civiles y laborales en contra de las personas que no han querido o no han podido cumplir con las exigencias del ordenamiento jurídico.

Pero también es necesario destacar que las normas jurídicas establecen ejemplos, conductas ideales que pueden ser seguidas por las personas. En este sentido casi en forma majadera escuchamos en los distintos niveles que “es necesario profundizar la democracia”, que “es importante avanzar en la calidad de la democracia”, que es “necesario establecer una legislación que fortalezca la democracia” y muchos otros discursos más.

Lo acontecido en la ciudad hace poco más de una semana, esto es la concurrencia de más de 8.000 personas a votar en un proceso abierto para elegir al candidato que consideran para el cargo de alcalde deja muchas lecciones, pero particularmente una: no hay que tener miedo a los procesos de participación de los ciudadanos y el esfuerzo para su realización siempre importa y vale la pena.

Sin otorgar mayor mérito, que este hecho, a los organizadores es importante destacar que sin fuerza pública, sin restricción de accesos a las calles y locales de votación, en familia, con los amigos y alegría, más de ocho mil personas fueron a votar…muchos llevamos a la urna a nuestros pequeños hijos, para que desde su temprana edad conozcan la importancia del voto y del ejercicio democrático, y ello amerita un reconocimiento.