Del espíritu de las leyes

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 17 de julio de 2012

“Si yo pudiera hacer que todo el mundo encontrara nuevas razones de amar sus deberes, de amar a su príncipe, a su patria y a sus leyes; hacer que cada cual pudiera sentir mejor la felicidad en su país, en su gobierno, en el puesto en que se encontrase, sería el más feliz de los mortales.
Si pudiera hacer que los que mandan aumentasen sus conocimientos sobre lo que deben prescribir, y que los que obedecen encontrasen un nuevo placer en el hecho de obedecer, sería el más feliz de los mortales.
Sería el más feliz de los mortales si pudiera hacer que los hombres se curaran de sus prejuicios. Y llamo prejuicios, no a lo que hacen que se ignoren ciertas cosas, sino a lo que hace ignorarse a sí mismo.”
El texto entre comillas corresponde al prefacio de la Obra “El Espíritu de las Leyes”, escrito por el celebre tratadista francés Montesquieu. Comos se puede apreciar, salvo un par de expresiones antiguas, el contenido de sus palabras, el sentido de sus frases, la mirada de la sociedad no es muy distante a aquella que hoy podemos observar en nuestro mundo, en nuestro país, en nuestra ciudad, no obstante que la data del libro citado corresponde al año 1748. Es decir, han transcurrido más de doscientos cincuenta años y todavía son actuales estos deseos o requerimientos urgentes del autor… doscientos cincuenta años y los principales predicamentos siguen sin solución, sin mejoría, sin ser atendidos.
El mismo autor indicaba “que las leyes deben ser relativas a las costumbres y a los usos” agregando “cuando un pueblo tiene buenas costumbres las leyes son sencillas”, entonces podemos concluir que cuando el pueblo tiene malas costumbres las leyes son complejas; ¿en que situación nos encontramos?
Sorprende constatar la claridad y la vigencia de los principales problemas de la humanidad constatados hace varios siglos por distintos pensadores que, al igual que Montesquieu, han pretendido aportar con su aguda observación de la realidad la definición de las tareas que debemos superar como raza humana para vivir mejor, para ser felices, para disfrutar nuestro breve paso por este mundo. Como podemos apreciar, claramente la clase humana está reprobando una y otra vez pues ha renunciado a los afectos, al amor, a la felicidad y a la sencillez, por qué al final del día, sólo de esta manera la vida será menos compleja, nuestras costumbres serán buenas, nuestros gobernantes serán más sabios y, por fin, las leyes serán sencillas.