De nuevo las Malvinas

por Abraham Santibañez | abe@abe.cl | 11 de febrero de 2012

En su momento, el dictador de la época, Leopoldo Fortunato Galtieri, desafió frontalmente a los británicos: “Si quieren venir que vengan. ¡Les presentaremos batalla!”. La guerra, como se sabe, terminó en desastre: las fuerzas de Su Majestad cruzaron el Atlántico, descargaron todo su poder bélico y recuperaron el control de las Malvinas (“Falkland”, para ellos).
La guerra costó 907 vidas humanas (649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños); la Junta Militar argentina debió entregar el poder; la Primera Ministra Margaret Thatcher fue reelegida en 1983 y, lo que se olvida fácilmente, los militares trasandinos tuvieron que archivar sus planes para la guerra con Chile.

La ocupación de las islas es una herida permanente para los argentinos. Ello explica que el martes pasado, cuando la Presidenta Cristina Fernández anunció que denunciaría internacionalmente la “militarización” del Atlántico sur, también estaba la oposición en la Casa Rosada. De vacaciones en Chile, el embajador Adolfo Zaldívar no tuvo que asistir al acto. Habría sido complicado para nuestro representante que, como se temía, la mandataria argentina anunciara el bloqueo de los vuelos desde Punta Arenas a Puerto Stanley. No ocurrió, pero puede ocurrir.

Casi al mismo tiempo, el gobierno de Buenos Aires estrenó una nueva política para las importaciones. Esto afecta a unos 45 mil productos, incluyendo las muñecas Barbie. Obviamente también tendrá impacto en el comercio entre nuestros dos países: Chile vende a Argentina 1.100 millones de dólares y compra 4.600 millones. Junto con las protestas de los dirigentes empresariales locales, el ministro de Economía, Pablo Longueira, hizo ver de inmediato la preocupación del gobierno y que “Argentina tiene que saber cuidar la relación comercial con Chile”.

La historia en torno al estallido bélico de hace 30 años y los desencuentros como el que se vive actualmente, pesan a la hora de analizar las tensiones entre Londres y Buenos Aires. Aunque el Presidente Piñera ha sido enfático en el apoyo de nuestro país a Argentina hay quienes preferirían mayor cautela.

Los diputados Felipe Ward e Iván Moreira, ambos de la UDI, coincidieron en recomendar mayor distancia. Sus razones son diferentes, sin embargo. Moreira recordó el rechazo argentino a la extradición de Galvarino Apablaza, acusado del asesinato de Jaime Guzmán; Ward sostuvo que “la pretensión argentina tiene una base jurídica poco sólida; es poco adecuado y oportuno que se lance una opinión de respaldo”.

En la práctica, además, está claro que la denuncia argentina no puede tener mucho éxito en los escenarios internacionales más allá de nuestro continente. Pero, sobre todo, este apoyo lleva implícita una contradicción con la tradicional posición diplomática chilena de no internacionalizar los diferendos bilaterales.

Ese ha sido el permanente argumento de Chile ante la pretensión boliviana de llevar a los foros internacionales el tema de la salida al mar.

Confiemos en que ahora no se debilitará.

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