En un cóctel una mujer le dice a otra:
- Oye, estás usando tu anillo de matrimonio en el dedo incorrecto.
La aludida responde:
- Sí, es que estoy casada con el hombre equivocado.
Sutil manera de hacer ver una realidad, por cierto.
¿Seremos capaces de sostener una pareja para siempre? Nadie está preparado para responder certeramente esta pregunta. Pero, sí podemos constatar que los conflictos suscitados en la menudencia cotidiana terminan por definir la continuidad de la relación.
Lo pernicioso en la relación de pareja se produce cuando ella y él no se hablan. Luego, ocupan a un tercero –generalmente un hijo- para hacer ver sus diferencias.
Un caso claro y decidor:
El niño le pregunta a su padre:
- Papá, ¿cuánto cuesta casarse?
El padre responde:
- No sé hijo. Todavía lo estoy pagando.
En Estados Unidos Robert Sterberg es un psicólogo que está matando, la está rompiendo o simplemente la lleva. Sus libros se venden como pan caliente y su éxito reside en esbozar las quejas principales que pueden fracturar una relación de pareja. Una de estas razones tiene que ver con eso de que “mi pareja es demasiado exigente y posesiva conmigo”. Cierto. La exigencia y la rigidez restringen la autonomía y la capacidad de afecto. Esta situación coloca a uno de los dos, o a ambos, en una actitud de supervisión activa o permanente.
Sterberg agrega otra razón que podríamos calificar como la “de la sinceridad absoluta”. Yo agregaría que en toda pareja jamás hay que contarse absolutamente todo. Una fruslería puede detonar una discusión de marca mayor. La sinceridad debe ser condicionada, aunque suene hipócrita decirlo.
Un ejemplo de exceso de sinceridad queda reflejado en este relato:
El marido llega a su casa al amanecer. La esposa le espera en la puerta. El tipo viene con cara de chicha fresca, algo curado y hasta con manchas de lápiz labial en su camisa. La esposa rezonga:
- Supongo que hay una razón para que llegues a las seis de la mañana.
- Sí, mijita... el desayuno.
Este acceso de sinceridad de él, queda fuera de contexto. El hombre fue sincero, aunque priorizó su razón a la circunstancia de ella.
En la relación hombre/mujer hay que estar muy atento intentando detectar cuando un conflicto se transforma en crisis. Es difícil percatarse de ello, pero hay que maximizar la atención, de todas maneras. Toda pareja debe perdonarse escaramuzas y rozamientos. Pero, cuando el desenfado es mayúsculo, hay que dar vuelta la página y mandarse a cambiar.
Un claro ejemplo de esposa emancipada, donde no hay nada que hacer lo trasunta estes otro relato:
El marido le dice a su mujer:
- Mi amor, ¿por qué tú nunca me avisas cuando estás teniendo un orgasmo?
- Bueno, porque me da no se qué llamarte a tu oficina.