Venía descendiendo por el Glaciar Branscomb en solitario; eran las 05:00 de la mañana; mis compañeros felices por el logro de alcanzar el Monte Vinson, la montaña más alta de la Antártica. Era el año 1997 y éstos transitaban más adelante para alcanzar el premio máximo de una larga jornada: una sopa caliente en el campamento Base. A medida que me acercaba paulatinamente al campo Base a una gran distancia pero con la claridad absoluta de un antártico de verano cuya noche desaparece por espacio de cinco meses, veía a un grupo de aproximadamente seis o siete montañeros espléndidamente vestidos de rojo y muy compactos como equipo a una distancia prudente, considerando las exigencias del medio que se presentan con traicioneras grietas. Al mismo tiempo veía que el campo base estaba muy concurrido y algunos Twin Otter de compañías extranjeras, o era una fiesta de escaladores o había sucedido algo. De inmediato nos enteramos que este grupo eran militares franceses y había tenido un accidente, cayendo desde una cornisa una cordada y falleciendo uno de ellos y un segundo mal herido. Estos pertenecían a la Escuela de Alta Montaña del Ejército Francés. Pudimos compartir sus pesares pero también sus triunfos de una compleja expedición por los Montes Ellswhorth, aprovechando en esa ocasión un vuelo especial desde los Montes Patriot Hills en la Antártica, que retiraba a los franceses hacia la ciudad de Punta Arenas. Quedé con la sensación grata en esa época de lo profesional que eran estos escaladores en cuanto a su organización, lo que les daba un plus de tradiciones de hacer exploraciones en lugares remotos y por su doctrina y disciplina los hacía merecedores de cumplir con éxito cualquier meta que se propongan.
En ese intercambio ya tenían en mente que uno de los futuros objetivos sería nada menos que nuestra misteriosa Cordillera Darwin, la que representa una extensa cadena de montañas y campos de hielo encontrándose al sur de la Tierra del Fuego y que conforma el Parque Nacional Alberto De Agostini, el campo de hielo que conforma nuestro patrimonio de reserva de agua dulce tiene 2.300 kilometros cuadrados. El año 1983 un grupo de estudiantes de la Umag efectuó una travesía desde el Fiordo Almirantazgo hacia el Canal Beagle, ingresando por el Glaciar Cuevas y con una dificultosa marcha entre empinados glaciares lograron salir por el Glaciar Roncagli en el Canal Beagle. En el año 2004 y 2005 organicé con un grupo de estudiantes de la Umag también exploraciones en la Cordillera Darwin pero con una connotación especial, hacerlas en invierno, nuestra primera exploración haciendo recorridos históricos que alguna vez hizo entre 1914 y 1950 las expediciones Italianas del Padre de Agostini, nos permitió organizar una segunda invernal con intenciones de alcanzar el Monte Italia, un icono histórico, pero esta vez el tiempo alocado de sus vientos y un frío extremo atentó contra nuestras extremidades sufriendo quemaduras de frío lo que nos obligó a solicitar evacuación. Quedaban pendientes las travesías longitudinales de esta Cordillera, la que este año se cumplió y nuevamente un grupo sumamente preparado de militares franceses de la escuela de Chamonix logra con el propósito durante 29 días. Y los sueños continúan, en conversación personal con el Dr. Pablo Besser (Primera Travesía Longitudinal del Campo de Hielo Patagónico Sur) se perfila como el segundo explorador en cubrir esta distancia de 180 kilómetros de longitud pero esta vez con un componente mucho más rudo y exigente: una travesía invernal.