No nos pongamos más cristianos que el Papa y seamos francos.
El tipo era malo hasta decir basta.
Cuentan que en el colegio una vez le cortó la cola a un perro a la altura de la cabeza. Algunos políticos chilenos andan diciendo que el hombre tenía que recibir el famoso “debido proceso” y que en su hogar no era tan mala persona.
¿Se imaginan si Bin Laden hubiese sido juzgado en un país como Chile?
Le habrían conmutado la pena o le hubiesen dado la libertad vigilada. O le habrían dado el beneficio del arresto domiciliario, firmando cada quince días en la Cárcel Pública, aunque dejando “cagá y media” en los catorce restantes.
Nacido en 1957 en Djedda (Arabia Saudita) esta semilla de maldad fue hijo del millonario jeque Muhammad bin Laden, más fresco que una chala y pillo como gato de campo. Algunos dicen que trabajaba para la represa “Sajarutta” de Yemen, aunque no faltan los mal hablados que dicen que ya en esos tiempos era lobbysta de HidroAysén.
Se dice que su madre no era la esposa favorita de Muhammad bin Laden, quien tuvo 54 hijos. Uno de esos 54 mocosos fue Osama, educado en las mejores escuelas, alternando con los príncipes saudíes.
Como alumno fue pésimo. Un día le fue mal en una prueba de Historia. Se juntó con los más porros del curso para ver qué hacían. Sus amigos decidieron hacer desaparecer las pruebas, pero Bin Laden fue más lejos. Hizo desaparecer el colegio.
Cuenta que hacía torpedos hasta en las clases de gimnasia pero su profesor no se atrevía a dejarlo repitiendo. En un Consejo de Profesores se optó por hacer un hoyo en la muralla, para que el joven Osama pudiera pasar de curso.
Cuando su padre, Muhammad bin Laden murió en un accidente de helicóptero en 1968, cuentan que el pequeño Bin sólo atinó a sonreír y limpiar el bazooka que apuntaba hacia el helicóptero. Se le sindicó como el principal sospechoso y fue llevado a un Tribunal, pero el chico Osama fue astuto, y dando más excusas que Pilar Cuevas para justificar el Estudio de Impacto Ambiental de HidroAysén, fue liberado de toda culpa.
En 1979, tras finalizar los estudios en la universidad, consiguió en la Universidad de Djedda un diploma de constructor civil, especialidad en Edificios y Perforaciones.
Ya en el año 1988 funda Al Qaeda y la ruptura definitiva con sus aliados norteamericanos se produjo en 1990 cuando, en su combate contra Irak, Estados Unidos desplegó tropas en Arabia Saudí, tierra de los lugares sagrados musulmanes de La Meca y Medina.
Tras el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, se convirtió en el terrorista más buscado del planeta.
Para sorpresa del mundo, fue abatido en una residencia en las afueras de la ciudad de Abbottaband.
Respetuosos de los mandatos de Alá y del mundo árabe, la Cia informó que antes de lanzarlo al mar, le prodigaron sus últimas palabras en el idioma que Osama entendía, diciendo:
Alá… una,
Alá… dos y
¡¡Alá…tres!!