Cenizas por el planeta

por Alfredo Soto | alfresoto@gmail.com | 12 de julio de 2011

Hace unas semanas, el Dr. Pedro Cid, investigador de la Dirección de Programas Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Magallanes se trasladó al sector de Puyehue Cordón Caulle, para recoger muestras de las cenizas expulsadas por la zona volcánica que recientemente estuvo en erupción, y que han afectado a diversas localidades chilenas y argentinas.

Luego de un relato de su experiencia y visualizando la cantidad de muestras que al mismo tiempo son interesantes de ver y comparar entre ellas mismas en su color, espesor y contextura en general que son muy variadas y que pueden ayudar a indagar y a enseñarnos más de nuestra naturaleza volcánica como país, siendo el nuestro el segundo en el mundo con mayor cantidad de volcanes después de Indonesia, poseemos 2.000 volcanes identificados, sin contar aquellos que quizás estén ocultos entre valles o espesuras del bosque como es el caso del Volcán Coock ubicado en las inmediaciones del Canal Beagle.

Por lo pronto y para que vayamos incurriendo en una cultura más de nuestra variada naturaleza, podemos comparar algunos antecedentes referidos a la erupción del Volcán Chaitén y del Sector del Puyehue y de cómo y por qué un investigador antártico está interesado en erupciones mucho más lejanas que el Continente Blanco. La respuesta está en que el Volcán Chaitén, en comparación con la del Cordón El Caulle, es que la erupción del primero de características Pliniana fue, por decirlo de una manera más entendible, una gran explosión cuyo material desintegrado totalmente y por la fuerza de la explosión alcanzó los niveles de la estratósfera, lo que tiene un impacto a nivel global planetario, debido a que dichas partículas permanecen en esta sección de la atmósfera (a 30 kilómetros de altura) provocando un impacto planetario y por ende muchos de sus sedimentos precipitan en el continente antártico y de acuerdo a las características esto puede influir en una baja general de la temperatura.

En el caso de la Erupción del Pueyehue-El Caulle, la inyección del material fue de menor categoría explosiva y sólo alcanzó la tropósfera (a sólo 10 kilómetros) lo que incide sólo a nivel local, cuyo material no se encuentra tan pulverizado sólo con gránulos y piedras pómez más grandes, pero lo interesante es que la circulación atmosférica permitió que las cenizas den una vuelta completa al planeta en el mismo paralelo lo que no deja de ser interesante para el mundo científico. Al mismo tiempo todos aquellos investigadores antárticos que trabajan en el retiro de testigos de Hielo de profundidades sobre los 3.000 metros, químicamente se pueden encontrar vestigios de cenizas precipitadas desde erupciones antiguas y comparadas quizás con los antecedentes químicos que proporcionen la base de datos del Dr. Pedro Cid permitirá conjugar y definir una nueva memoria de la actividad volcánica en nuestro país contribuyendo al estudio de los mismos sabiendo que las erupciones por lo general son consideradas cíclicas lo que permite establecer una bitácora para el futuro o detectar algunas erupciones que podrían estar cercanas a su ciclo normal para su próxima erupción.