Búsqueda de la identidad del Estado Chileno

por José Luis Saavedra20 de octubre de 2011

En primer lugar no debemos confundir conceptualmente el término Estado y el de gobierno, ya que sería como pensar que la Iglesia y Dios son lo mismo.

Con relación a esto último, para entender la identidad del Estado me sostendré en lo expuesto por el filósofo Hegel que identificó al Estado con Dios, y para los creyentes el Ser Superior puede ser personal o impersonal, bueno o castigador, bondadoso o distante, entre muchas ideas y propósitos que tenemos acerca del Ser Supremo en esta tierra; por ello siguiendo con esta analogía hegeliana, que dicho de paso su teoría del Estado Absoluto permitió convertirse en el precursor del Fascismo, como así mismo, en inspirador del Marxismo.

Experiencias de Estado que sin duda muchos abogan porque queden en el pasado. Volvamos a la idea de la identidad del Estado Chileno, algunos teóricos han planteado seguir al Estado de Bienestar o Estado bueno, generoso que ya se encuentra aplicado hace algunos años en Europa, el problema está que en la realidad europea esta concepción de Estado se encuentra en crisis, en baja o en franca retirada en el viejo continente. A modo de ejemplo, ya países como España, Italia, Irlanda, Grecia no lo pueden sostener.

Una cruel ironía de lo que sucede en Europa es que el Estado de Bienestar en que los países en crisis quisieron basar su propio experimento -el del socialismo de Suecia-, hace rato que fue superado por los propios suecos. Suecia privatizó buena parte de las prestaciones, redujo considerablemente la gratuidad e incluso la eliminó en sus Servicios como salud, educación, y previsión y tercerizó los servicios, redujo los gastos y aumentó los márgenes de responsabilidad personal, de modo que hoy su situación financiera y económica es mucho más sólida que la de los demás países europeos.

El famoso socialismo sueco dejó de existir hace mucho tiempo y la Unión Europea va dejando atrás el Estado de Bienestar; por ello el Estado de Chile debe transitar por otro camino a menos que queramos entrar en la encrucijada del primer mundo. Otros postulan un Estado de Derecho, siendo su posición más legalista, la ley debe siempre aplicarse a ultranza, en eso el Estado Chileno tiene mucho que decir ya que se legaliza y judicializa todo; me atrevería a decir que si alguien propondría regular el aire que respiramos seríamos probablemente el primer país del mundo en hacerlo. Algunos dan énfasis en un Estado castigador, autoritario que deba sancionar hasta con pena de muerte a los antisociales y malhechores, una especie de Dios de la Edad Media.

Tal como la concepción de Dios es variada lo mismo podemos decir del Estado, particularmente del chileno, por ello la búsqueda sigue por parte de los políticos, conglomerados e intelectuales, además esta teoría de la identidad Estatal tiene ribetes prácticos para los ciudadanos de un Estado, ya que se reflejan en los Tributos o Impuestos, discusión que se instaló nuevamente en nuestro país, aspecto que trataré en otra columna.

Mientras no decidimos qué Estado Chileno queremos tener; cumplamos con lo que se dijo por un sabio hace más de dos mil años, sigamos pagando al Estado lo que es del Estado y ha Dios lo que es de Dios, lo que incluye por supuesto pagar todos nuestros tributos.