Buenas intenciones

por Carlos Contreras | carloscontreras.quintana@gmail.com | 22 de mayo de 2012

Ya llevamos muchos 21 de mayo en el cuerpo y si en la infancia era la celebración de la gesta de Prat, de adultos se ha convertido en el día del discurso presidencial.

Ya me he referido en años anteriores a que, cada vez, se aleja más este evento cívico político de aquello que debería de ser, que cada vez se trata más de un acto de cuenta subjetiva y no administrativa del Estado de la Nación; que la mirada de futuro se pierde al tratar de establecer como lo más importante lo ejecutado y no el porvenir; que en definitiva cada vez es menos cuenta del Estado de Chile y más información del gobernante de turno.

Pero, ya me convencí que no se debe esperar lo que la Constitución establece, sino lo que la costumbre constitucional ha ido imponiendo con el paso de los discursos, de los presidentes y del tiempo.

Al respecto, entonces, debería señalar que, desde mi óptica el discurso del 21 de mayo se ha transformado en la mejor y más solemne oportunidad de mostrar un país ordenado, eficiente y pujante, así como el momento para expresar las mejores intenciones de los actores políticos, tanto del oficialismo como de la oposición… entremedio se sacan algunos trapos al sol y se dejan caer arteras críticas que en más de alguna oportunidad están teñidas de revancha y de la antigua frase popular “todo tiempo pasado fue mejor” de acuerdo al discurso de nuestra ya consabida clase política.

Así las cosas sería recomendable que el discurso del 21 de mayo pudiera evolucionar para que constituya efectivamente una declaración que alcance a todos y cada uno de los ciudadanos de este país, que se incremente su audiencia de manera tal que hasta los niños escuchen a nuestro Presidente y que en esta tarea se unan todos los actores políticos, del ejecutivo, del Parlamento y del ámbito comunal, pues vaya que falta hace que la política y sus consecuencias llegue de manera directa a la gente, aunque sea una vez al año. De esta forma podemos aspirar a que las políticas de desarrollo y de solidaridad estatal cuenten con el apoyo de todos los colores; que las disposiciones de las personas estén envueltas de buena fe y consideración; que la empatía, sea la característica común a todos y que las buenas intenciones sean el sello de este evento institucional chileno… al menos una vez por año.