El día de ayer se dio inicio las actividades con las cuales se celebran los doscientos años del Congreso Nacional fundado el 4 de julio del año 1811, es decir, el Parlamento de Chile compuesto de la Cámara de Diputados y el Senado ha transitado casi a la par con la independencia de Chile y ha sufrido lo mismo que la Patria, buenos y malos momentos, pesares y alegrías.
De dulce.
Hoy en día se debe felicitar la representación de la gran mayoría de pensamientos que se manifiestan por medio de los militantes de partidos políticos y que se encuentra en este órgano legislativo, sin perjuicio de recordar que existe un sistema de elección que privilegia su composición con las grandes mayorías excluyendo las minorías o pensamientos minoritarios. Pareciera que existe una tarea pendiente al respecto.
También debemos destacar el hecho que nuestro Congreso Nacional presenta una significativa producción legislativa de más de 21.000 leyes en nuestra vida republicana lo que implica un importante trabajo de los parlamentarios en todas las épocas en las cuales ha funcionado.
Finalmente me parece importante destacar que los grandes procesos de reforma judicial han tenido una tramitación rápida y eficiente en nuestro Parlamento, reformas como la procesal penal o la reforma laboral que han implicado la creación de nuevas instituciones y la modificación sustantiva en el número de jueces, han sido enriquecidas y rápidamente tramitadas para su adecuada aplicación.
De Agraz (entendiendo por tal la acepción: “de lo molesto”)
Llama la atención que se celebre el bicentenario del Congreso Nacional y se destaque en los discursos la unidad nacional y la racionalidad y patriotismo de los parlamentarios en circunstancias que nuestro Parlamento ha entrado en receso un par de veces en nuestra historia patria, precisamente por la falta de comprensión y tolerancia de los partidos o pensamientos representados en los honorables parlamentarios.
No se puede dejar pasar algunos hitos de trámites legislativos express o de tramitación acelerada de proyectos de ley cuando se han producido circunstancias como el vencimiento del plazo para inscribir candidatos en el caso de un partido político determinado o cuando se ha resuelto prontamente la declaración de un feriado, mientras otros proyectos duermen el sueño de los justos.
No puedo dejar escapar los hechos de violencia o agresión física protagonizados por parlamentarios en la sala donde, precisamente, se debe practicar la democracia y representar los pensamientos y no ejecutar acciones de violencia, cualquiera sea su intensidad.